Hace 11 años que años Ezequiel vive en Santiago de Chile. Como suele ocurrir en este tipo de historias, se fue detrás de un amor, Paula, también argentina que había emigrado por cuestiones laborales.
En líneas generales, construyeron su vida del otro lado de la Cordiellera. Apostaron a formar una familia allá y le dieron forma con los nacimientos de Nico (4) y Tomás (2), que de a poco van entendiendo de qué se trata ese sentimiento raro que transforma a su papá cada vez que una camiseta celeste y blanca aparece en la tele.
Los van creciendo con esa dualidad. Se ponen la camiseta roja, pero respetan y quieren la “10” que usa Messi. No sólo porque saben que se trata del mejor jugador del mundo, sino porque se dean cuenta que algo extrañamente hermoso para en la familia cada vez que juega la Selección Argentina.
Como suele ocurrir en este tipo de historias, se fue detrás de un amor, Paula, también argentina que había emigrado por cuestiones laborales.
Ezequiel Pérez Amestoy derriba todo tipo de mitos. Para él, los chilenos no son enemigos, más allá de la eventual rivalidad deportiva. De hecho, aprendió a conocer y a cosechar grandes amigos, como el “Negro” o Paola, con quienes se cruzan piscos, cervezas, vinos y asados.
Claro que será especial la final de este sábado. Pero ni el enfrentamiento en el Estado Nacional modificará las costumbres que se impusieron hace año y que se repiten en esta Copa América, cada vez que Chile o Argentina salen a la cancha.
¿Cómo son estas horas para un argentino en Chile? Ezequiel lo cuenta en primera persona:
Los eventos deportivos son una magnífica oportunidad para ver los deseos y vivencias, felices y no tanto, que nos regala este tipo de Copas internacionales. Si al combo le agregamos ser extranjero residente en Chile con hijos chilenos esto le agrega más sal a la receta.
Cuando vivís fuera del país generás un grupo de amigos que pasan a ser casi una familia. Podría decirse que son “Amigos – Familia”, con los que uno comparte los caminos de la vida. En nuestro caso tenemos muchos amigos chilenos, argentinos y colombianos con los que estamos disfrutando la Copa América partido a partido. Cada uno alienta a su equipo a su forma con gorritos, remeras deportivas, caras pintadas y banderitas de cada país. Que son infaltables en estos días de regocijo deportivo.
La previa de cada partido se disfruta como en todos lados. Los hinchas se juntan en alguna de las casas y empieza la fiesta. Pero tiene particularidades únicas. Por ejemplo se mezclan las comidas de cada país.
Imaginen un posible menú: entrada con empanadas chilenas, asado a la argentina, acompañado de arepas colombianas y ritmo de Vallenato de Carlos Vives. Todo esto amalgamado con algún vino Chileno.
“Es muy extraño gritar como loco un gol de Argentina, abrir la ventana y solamente escuchar los autos que pasan”.
El resultado es un momento glorioso donde uno salta con los goles, sufre con las tarjetas y prepara las cábalas para los penales.
La TV chilena muestra con lujo de detalles las concentraciones de cada equipo, pasa incansables repeticiones de los goles de “La Roja” y entrevistas a los jugadores como Alexis; Vidal y Bravo y a su técnico Argentino, Sanpaoli. Hacen chistes y trata de justificar de alguna forma el denominado “Jarita”, por lo acontecido en el partido de Chile Vs. Uruguay.
En los programas matinales hacen asados en vivo, con parrillas a gas por el tema de la contaminación y smog del otoño/invierno en Santiago. Cantan el famoso “Ce Hache Iiiii” y muestran a los hinchas de cada país antes de los partidos.
Realmente se ha vivido un momento de fiesta internacional en Chile. Hasta las tiendas y los supermercados sacan nuevas ofertas de productos con descuentos especiales para que uno se pueda comprar el TV de 50 pulgadas o disfrutar de tal o cual corte de carne para la parrilla de oferta especial.
Lo que realmente ha sido todo un reto es explicar a nuestro hijo mayor de 4 años, nacido en Chile, que él es un afortunado de poder alentar a más de un país. Él en su mundo de fantasías y juegos disfruta y grita tanto los goles de Argentina como de Chile. Pregunta de qué color juega hoy cada equipo y por supuesto se come todo lo que está en la mesa sin importar de qué país es.
“La dueña de un almacén le preguntó a mi hijo, sabiendo que es Chileno – Argentino, quién ganaba si la final. Y él respondió naturalmente “Argentina!!!”
También es muy extraño gritar como loco un gol de Argentina, abrir la ventana y solamente escuchar los autos que pasan, en vez de un concierto de fanáticos por el futbol gritando como loco igual que yo.
Una hora antes del partido con Argentina – Paraguay fuimos a comprar unas cosas a un almacén y la dueña también es extranjera, le preguntó a mi hijo, sabiendo que es Chileno – Argentino, quién ganaba si la final era Argentina y Chile. Y nuestro hijo respondió naturalmente “Argentina!!!”. Esto me llenó de orgullo.
Más allá del esperado resultado de la final que se jugará este sábado entre Argentina y Chile, lo hermoso es disfrutar la contienda deportiva, aprender de las buenas acciones de los jugadores; no repetir los malos ejemplos que se ven dentro y fuera de los estadios, regocijándose con las previas, reunidos en familia y con amigos. Y que gane el mejor!!!!

