A veces, una época de sequía trae consigo sorpresas inesperadas. Como Quechula, una colonial iglesia que surgió de las profundas aguas provenientes del río Grijalva en Chiapas.

 

El río ha bajado su nivel aproximadamente 25 metros, haciendo que la construcción emerja de las aguas de la presa Nezahualcóyotl, flotando surrealmente entre el aire y el agua.

 

Construida por un grupo de frailes en el siglo XVI, la construcción de más de diez metros de altura, incluyendo el campanario, fue abandonada alrededor de 1774 por las terribles pestes de la época.

 

Y en la década de los sesenta, se construyó la presa que ahogaría la sagrada construcción de un pueblo abandonado.

 

Es la segunda vez que esta construcción asoma su fachada, la primera fue en 2002. En aquella ocasión, el agua disminuyó tanto que se podía caminar dentro de la iglesia.

 

Esta iglesia es un gran recordatorio de que los grandes tesoros están escondidos en los lugares más inimaginables.