Esta semana compartimos con ustedes una experiencia única que tuvimos la posibilidad de realizar en el Hotel Huentala. Se trata de una cena a ojos vendados que se realiza una vez al mes y en la cual la comida pasa a un segundo plano. Son las emociones y la constante estimulación de los sentidos las que cobran protagonismo.
Imagínense por un momento cómo sería sentarse a la mesa con los ojos cerrados, sin conocer la identidad de quienes te acompañan y de quienes te sirven; la sensación de que cada bocado sea un descubrir sabores, de que los sonidos vayan llenando tu silencio y te lleven a recordar escenas comunes o te despierten la nostalgia, de sentir que la música es ejecutada allí, tan cerca de tus oídos, y que, de repente, el ambiente sea invadido por aromas y por la energía de personas que te generan confianza y están trabajando para que vos percibas la realidad de otra manera y te conectes con tu interior.
El inicio de la cena
Al llegar, nos recibió el grupo de personas que producen y ejecutan la “Cena Sensorial”. Ellos comenzaron hace más de tres años a realizar la “Cena de los Zen-tidos” en la Casita del Árbol, Centro Cultural y de Osteopatía ubicado en Bermejo; y en las tres últimas ediciones del Festival Wine Rock Tour con comensales como Pedro Aznar, Gonzalo Aloras, los Catupecu Machu, Jaime Torres, Dolores Barreiro, y otros reconocidos artistas.
Antes de iniciar la aventura que aguardaba detrás de un telón rojo, leímos en una pizarra los detalles necesarios para que nos sintamos más seguros: “Apague su celular, trate de permanecer en silencio, si quiere sentarse junto a su pareja tómense de la mano, y… disfrute de sus sentidos”.

“Cada participante vive la experiencia a su manera, están los que comen con las manos, los que cantan, los que permanecen en silencio… Algunas veces tenemos cenas donde todos están para adentro, casi en estado meditativo; y, en otras ocasiones, desde principio a fin los invitados están moviéndose, explorando, bailando”, comenta uno de los organizadores.
El menú
La cocina es dirigida por Juan Calós, el chef de Chimpay Bistró. El menú no es fijo, cambia en cada cena, y lo que se busca es despertar sensaciones agradables e intensas al paladar.
Así, se combinan ingredientes suaves y crocantes, fríos y calientes, a veces, un mismo plato se presenta con diferentes texturas y temperaturas. La comida es un plano más de estimulación.
En sus orígenes el menú era vegetariano pero en esta última edición se han incluido carnes para ampliar la propuesta de sabores. La intención es respetar y aceptar a todos con sus diferencias y costumbres. Claro que con previo aviso se elaboran platos para los comensales que sean vegetarianos, veganos, celiacos o intolerantes a la lactosa, como sucedió en la última cena.
Mauro Menéndez en primera persona
El chef nos cuenta cómo vivió la experiencia y qué tuvo en cuenta para realizar la evaluación de los platos con los ojos vendados.
“Antes de la cena sentí una mezcla desordenada de adrenalina ante lo desconocido, ansiedad e intriga por saber lo que mi conocimiento empírico y sensorial podría revelar al privarlo de la vista.
El análisis de platos fue algo nuevo para mí, ya que no tenía la posibilidad de evaluar presentación, colores, salsas y todos esos detalles que nos sugestionan y predisponen a la hora de comer.

El primer plato fue un pincho de frutilla, rúcula y queso brie con reducción de aceto balsámico y Chardonnay. Con típicas notas de fruta tropical y buen final, fresco en boca. Pude distinguir cada ingrediente con su intensidad de sabor y la acidez dulce de la frutilla.

Luego, nos sirvieron ceviche de diferentes setas con dressing de castañas. Fue sencillo descubrir las setas al probarlas pero escuché susurrar a las personas que me acompañaban en la mesa que se trataba de mejillones o berenjenas.

Quiche de quínoa, cebollitas de verdeo y queso cremoso con micromix de brotes. Excelente realización en la masa del quiche y marcada presencia de la quinoa con el queso en suave armonía. El vino… malbec sin dudas, con sus notas de ciruela y fruta dulce, algo de vainilla y tabaco con seguro paso por barrica.

El cuarto paso, vacío al vino tinto en cocción de 7 horas con puré cremoso ahumado y chips de ajo y panceta. La carne braseado se deshacía en boca, el puré era cremoso y sabroso; frente a todos los estímulos que completaban la escena cerraba en perfecta unión sensorial.

El postre consistió en una tentación de chocolate y pralinée de frutos secos con helado de frambuesa y pimienta negra. Exquisito brownie tibio en armonía y contraste con la acidez de la crema de frambuesas, pude distinguir el leve picor de la pimienta que quedaba muy bien . Acompañó un espumante con notas típicas de pinot noir y chardonnay con una burbuja que podía sentirse muy fina y equilibrada.
Luego de esto y de vivir otros momentos que no contaré para mantener la incógnita, me llevaron al punto de inicio donde terminé quitándome el antifaz y visualicé lo que quedó atrás de una experiencia, inolvidable y altamente recomendable.”
Ficha Técnica Gourmet
- Tipo de cocina: Sensorial
- Chef:Juan Calós
- Domicilio: Primitivo de la Reta 1007. Ciudad
- Teléfono: 4200766
- Mail: cultura@huentala.com
- Horarios: Una vez al mes, 21.30
- Precio: $400, con todo incluido.
- Capacidad: limitada
