Un grupo de científicos dio un paso histórico en el estudio del Sol al reconstruir, por primera vez con un nivel de detalle sin precedentes, un mapa tridimensional de su interior. El avance, alcanzado gracias a la técnica conocida como helioseismología de alta resolución, permite conocer cómo se mueven las capas internas de la estrella y comprender mejor los fenómenos que originan las tormentas solares que pueden afectar a la Tierra.

Lejos de tratarse de una perforación o de una misión al núcleo solar, el descubrimiento fue posible mediante el análisis de las vibraciones naturales que recorren el Sol, una especie de “pulso silencioso” que atraviesa toda su estructura y revela información sobre lo que ocurre bajo su superficie.

Un mapa en 3D reveló lo que hay en el interior del Sol

Un grupo de científicos dio un paso histórico en el estudio del Sol al reconstruir, por primera vez con un nivel de detalle sin precedentes, un mapa tridimensional de su interior. El avance, alcanzado gracias a la técnica conocida como helioseismología…

Cómo lograron ver el interior del Sol

El estudio se basó en los datos obtenidos por el Helioseismic and Magnetic Imager (HMI), un sofisticado instrumento instalado a bordo del Observatorio de Dinámica Solar (SDO), que desde 2010 registra de manera continua las variaciones del campo magnético y los movimientos de la superficie solar.

Los investigadores analizaron cómo las ondas generadas dentro del Sol se propagan, rebotan y cambian de velocidad al atravesar el plasma que compone la estrella. Mediante complejos modelos matemáticos y algoritmos avanzados, transformaron esa información en una reconstrucción tridimensional del interior solar.

El resultado ofrece una imagen inédita de las corrientes internas, las variaciones de densidad y los flujos de materia que hasta ahora permanecían ocultos.

Qué revela el nuevo mapa tridimensional

La investigación permitió identificar con mayor precisión cómo interactúan distintos procesos fundamentales dentro del Sol.

Entre ellos se destacan:

  • Los movimientos de convección que transportan energía desde el interior hacia la superficie.
  • La rotación diferencial, ya que distintas regiones del Sol giran a velocidades diferentes.
  • Las corrientes profundas que participan en la generación del campo magnético solar.
  • Las estructuras internas responsables de buena parte del comportamiento de la estrella.

Estos datos permiten comprender mejor el funcionamiento del llamado ciclo magnético solar, responsable de la aparición de manchas solares, eyecciones de masa coronal y potentes erupciones.

Por qué el descubrimiento es importante

Aunque el hallazgo tiene un enorme valor científico, también posee aplicaciones prácticas para la vida cotidiana.

El nuevo modelo permite mejorar la predicción de tormentas solares, fenómenos que pueden alterar el denominado clima espacial y afectar tecnologías esenciales para el funcionamiento del mundo moderno.

Las tormentas solares más intensas tienen la capacidad de provocar interferencias en:

  • Satélites de comunicación.
  • Sistemas de navegación GPS.
  • Redes eléctricas.
  • Telecomunicaciones.
  • Misiones espaciales.

Cuanto mayor sea el conocimiento sobre el comportamiento interno del Sol, más precisos podrán ser los pronósticos sobre estos eventos y sus posibles impactos.

La helioseismología, la clave

La técnica utilizada recibe el nombre de helioseismología, una disciplina comparable a la sismología terrestre.

Así como los geólogos estudian las ondas sísmicas para conocer la estructura interna de la Tierra, los astrónomos analizan las vibraciones naturales del Sol para reconstruir lo que ocurre debajo de su superficie visible.

El instrumento HMI registra continuamente diminutas variaciones en la velocidad del plasma y en el campo magnético solar. Esa enorme base de datos, acumulada durante más de una década, permitió elaborar el mapa tridimensional más preciso obtenido hasta el momento.

Nueva etapa en la exploración solar

Los especialistas consideran que este modelo 3D marca un antes y un después en la investigación del Sol. La continuidad de las observaciones permitirá comparar distintos ciclos solares y perfeccionar los modelos que explican la evolución de nuestra estrella.

Además de ampliar el conocimiento sobre el astro que hace posible la vida en la Tierra, el descubrimiento representa una herramienta clave para anticipar fenómenos del clima espacial y reducir los riesgos que las tormentas solares pueden generar sobre la infraestructura tecnológica global.