Son muchos los mendocinos que eligen Córdoba cada año para vacacionar. Esta provincia cuenta con aproximadamente 170.000 plazas formales de alojamiento, entre hoteles, cabañas, casas y alquileres temporarios, de las cuales unas 55.000 están en Villa Carlos Paz.

El Valle de Punilla es el corredor turístico más solicitado, con la ciudad de Villa Carlos Paz como el principal destino, que en cada temporada tiene al teatro como una de las vidrieras de presentación, y este año pondrá más de 20 obras en escena.

La ciudad también cuenta con atractivos como la Aerosilla, el Reloj Cu-cu, vela en el Lago San Roque, cabalgatas y excursiones serranas, de las que informa en su sitio oficial.

En el valle de Punilla además se realizan tradicionales fiestas de verano, como el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, entre el 22 y 30 de enero.

También el Cosquín Rock estará presente, los días 12 y 13 de febrero, en Santa María de Punilla, con una extensa grilla de cantautores y bandas que incluye a Divididos, Las Pelotas, Babasónicos, Fito Páez, Los Auténticos Decadentes, Celeste Carballo, Trueno, y La Vela Puerca, según la grilla del evento.

En otras localidades del valle, como La Cumbre, La Falda, Villa Giardino, Tanti, Los Cocos e Icho Cruz, también se puede acceder a camping y balnearios a orillas de arroyos, lagos y ríos; trekking; montañismo y excursiones, con precios que oscilan entre los $1.500 y $3.500, según la distancia y dificultad, guía y asistencia de salud incluidos.

Los costos de alojamiento dependen de las alternativas entre camping, casas particulares, cabañas y hoteles de diversas categorías, y varían entre los $1.000 hasta los $18.000 por persona.

En gastronomía se dispone de muchas alternativas, desde “food truck” a restaurantes con menú que incluyen más de 10 pasos, cuyos valores oscilan entre los $800 y $5.000 por persona.

En el Valle de Calamuchita, en el sur de la provincia, se encuentra Villa General Belgrano, con su comunidad de identidad centroeuropea que hace gala en las visitas guiadas a fábricas de cervezas artesanales, bodegas de vinos, los caminos del Chocolate Alpino, del Té y de la Aventura.

En ese valle se destacan lugares que atraen al turista que busca contacto con la naturaleza viva a través de los ríos, las cascadas, los senderos, pinares y cabalgatas, como en el Dique de Los Molinos y las localidades de Santa Rosa de Calamuchita, Los Molinos, La Cumbrecita, Los Reartes, Embalse, Yacanto y Río Tercero.

Otro de los productos turísticos de gran demanda es Mar Chiquita/Miramar, en valle de Ansenuza, en el noreste de la provincia, departamento San Justo, y se trata de la laguna salada de más de 6.000 kilómetros de extensión que constituye uno de los humedales salinos más grandes de Latinoamérica y del mundo.

Allí convive un ecosistema con variada y abundante flora y fauna autóctona, que incluye más de 250 especies de aves, entre ellos los flamencos rosados, gaviotas y patos, y además se practica pesca de pejerrey y deportes náuticos.

Córdoba cuenta además con recorridos por viñedos, bodegas y aromas característicos de las sierras, mediante catas, visitas guiadas y servicios gastronómicos en establecimientos de las regiones de Punilla, Calamuchita, Tralasierras, el norte de Córdoba y Sierras Chicas.

La ruta gastronómica de la provincia es otro producto que cuenta con una gran variedad de sabores de las colectividades de inmigrantes, los quesos, salames, cabritos, asados a la cruz, con cuero y escabeches.

En turismo religioso, en la ciudad de Córdoba se puede recorrer la Manzana Jesuítica, que es un conjunto edilicio que comprende la Iglesia de la Compañía, la Capilla Doméstica, la Residencia de los padres y el antiguo Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba (antes Colegio Máximo de la Compañía).

Las obras jesuíticas se completan con seis estancias en las localidades de Colonia Caroya (de 1616), Jesús María (1618), Santa Catalina (1622), Alta Gracia (1643), La Candelaria (1683) y San Ignacio (1725).

Dentro de las propuestas históricas, la de mayor demanda es el antiguo Camino Real al Alto Perú, que durante la etapa colonial era la principal vía de comunicación, transporte y comercio entre los virreinatos del Río de la Plata y del Perú.

Son 176 kilómetros de recorrido desde Colonia Caroya hasta el límite con Santiago del Estero, que reúne 16 postas y sitios de gran valor histórico, natural y cultural.

Fuente: Télam