Una forma fácil y divertida de desequilibrar la balanza es aumentar el gasto calórico diario. ¿Cómo? Andando en bici Piensa que en una salida de una hora a buen ritmo puedés quemar en torno a 800 calorías, es decir, casi un tercio de las calorías que podés ingerir si no te cuidás mucho. En este sentido, cuantos más días salgás en bici mejor.
Y cuanto más intenso sea también, ya que el gasto calórico será mayor. Debés graduar la intensidad para poder aguantar el tiempo propuesto de entrenamiento. Es decir, que si estás desentrenado no aguantarás un ritmo alto más de 20 ó 30 minutos, y por lo tanto, al final harás una menor cantidad de ejercicio.
Si algunos días no podés salir en bici, una forma muy sencilla de aumentar el gasto calórico es simplemente salir a caminar un rato a un buen ritmo. Y si podés desplazarte al trabajo caminando en vez de en auto pues mejor. Además de aumentar el gasto calórico, reducir la ingesta es el otro objetivo. Debes tratar de hacer 5 comidas al día, dándole más importancia al desayuno. Luego, las típicas recomendaciones para que las comidas sean menos calóricas: aumentar el consumo de frutas y verduras, evitar los fritos, los rebozados, los dulces, los embutidos y el alcohol en la medida de lo posible. Debés ir acostumbrándote poco a poco a reducir el tamaño de los platos.
Pero lo más importante de esto es que tú mismo estés 100% convencido de querer hacerlo, así como de los beneficios que este esfuerzo te va a reportar.
