Las crisis de pareja no son sólo una cuestión que aparece después de mucho tiempo de una relación o en personas que ya pasaron los 40. Hay momentos en los que un tercero puede ayudar a destrabar problemas que surgen en tu relación. Otros en los que tal vez no vale la pena intentarlo. Es importante saber detectar cuándo ir a terapia puede realmente, ayudar a una pareja.

A veces los problemas aparecen al inicio de la relación y por eso resulta cada vez más frecuente que los consultorios de los terapeutas de pareja lleguen parejas muy jóvenes. Pero, lo cierto es que con intentar no se pierde nada, y que puede venir bien, cada tanto, consultar con un terapeuta.

Beneficios de hacer terapia juntos:

1. Les brinda a ambos una perspectiva diferente de la relación que los ayuda a tomar decisiones claves como irse a vivir juntos, casarse o tener hijos.

2. Les sirve para conocerse mejor individualmente y como pareja en un ámbito diferente con una persona neutral.

3. Se movilizan cuestiones internas de cada uno que los llevarán, en el mejor de los casos, a un análisis personal.

4. Es importante saber “relajarse”, es decir,  algunos especialistas ofrecen para los más jóvenes un espacio más relajado, sentados en el piso, en colchonetas, tomando mate.

5. Hacerse propuestas: además los motivan a proponerse salidas mutuamente.

6. Comunicarse asertivamente: por ejemplo escribir lo que le va pasando con el otro, y trabajar siempre con las necesidades personales, no con la reacción del otro.

7. Escucharse en el silencio: también se busca generar espacios de silencio compartidos, como caminar o escuchar música, donde todo fluya con naturalidad.

Los especialistas utilizan una serie de preguntas disparadoras que tienen como objetivo imaginar diversos escenarios o puntos de encuentro. Algunas de ellas son por ejemplo:

¿Qué los motiva a cada uno a seguir con la relación o a separarse?

• ¿Cómo sería la vida sin ella o sin él?

• ¿En caso de no tener hijos, como la veo como madre, como lo veo como padre?

• ¿Vivirían juntos? ¿Se imaginan comprando o alquilando una casa o departamento?¿ O es mucho “compromiso”?

La realidad, es que los motivos de consulta son múltiples: desde la infidelidad, la falta de comunicación, celos, insatisfacción en la sexualidad, tener o no tener hijos hasta el vértigo de la vida cotidiana que deja poco espacio para el encuentro, cómo manejar el dinero en casa, convivir o no, casarse o no.

Muchas parejas viven los momentos de crisis como una oportunidad de reconstrucción y les sirve para recalibrar la relación. En otros casos llegan cuando creen que ya es inminente la separación y esperan que el terapeuta los ayude a dilucidar cuales fueron los motivos que los llevó a esa instancia y ver si es posible reconstruir la relación.

Algunos de los temas que aparecen con mayor frecuencia, en la terapia de parejas jóvenes, son las dudas y los temores que generan una posible convivencia y más aún un hipotético casamiento. A veces suelen surgir inhibiciones y fobias de uno o ambos integrantes de la pareja que impiden poder concretar esos proyectos: en estos casos la terapia de pareja ayuda pero también se puede pensar en seguir caminos de terapia individual.