Suiza legalizó una nueva forma de suicidio asistido, aprobada por la junta de revisión médica del país. Se llama Sarco Suicide Pod, y es una cápsula impresa en 3D, portátil, con ventanas, similar a un ataúd, que puede ser transportada donde el usuario quiera morir.
Unas 1.300 personas murieron por suicidio asistido en Suiza en 2020 utilizando los servicios de las dos organizaciones de suicidio asistido más grandes del país, Exit (sin conexión con Exit International) y Dignitas. El método actualmente en uso es la ingestión de pentobarbital sódico líquido.
Después de tomar el medicamento, la persona se quedará dormida entre dos y cinco minutos antes de caer en un coma profundo, seguido poco después de la muerte. Sarco ofrece un enfoque diferente para una muerte pacífica, sin necesidad de sustancias controladas.
Cruzó sobre una cuerda entre dos edificios en Santiago de Chile a más de 50 metros de altura
Con la caminata del funambulista francés Nathan Paulin sobre una cuerda a 50 metros de altura entre dos edificios de la Alameda, se dio inicio al Festival Teatro a Mil 2024. Se trató de una caminata de 270 metros en el…
Esta “cápsula de suicidio” permite una eutanasia rápida e indolora, según indican sus creadores.
La cápsula estará lista para ser comercializada a partir del próximo año e incluirá una cámara de video que permita al usuario hablar con quienes están fuera, según sus creadores.
“La máquina puede ser ubicada en cualquier parte. Puede ser en un entorno idílico al aire libre o en las instalaciones de una organización de suicidio asistido, por ejemplo”, explicó Philip Nitschke, fundador de la empresa Exit International, que la diseñó, en una entrevista con medio el medio local Swissinfo.
¿Qué es Sarco y cómo funciona?
Según uno de sus creadores, Philip Nitschke, es una cápsula impresa en 3D, activada desde el interior por la persona que desea morir. La máquina se puede llevar a cualquier lugar hasta su muerte. Puede ser, por ejemplo, en un entorno idílico al aire libre o en las instalaciones de una organización de suicidio asistido.

La persona entrará en la cápsula y se acostará. Es muy cómodo. Se les harán una serie de preguntas y cuando hayan respondido podrán pulsar el botón dentro de la cápsula activando el mecanismo a su propio ritmo.
La cápsula está colocada sobre un equipo que inundará el interior con nitrógeno, reduciendo rápidamente el nivel de oxígeno del 21 al 1 por ciento en unos 30 segundos.
La persona se sentirá un poco desorientada y puede sentirse ligeramente eufórica antes de perder el conocimiento. La muerte se produce por hipoxia e hipocapnia, privación de oxígeno y dióxido de carbono, respectivamente. No hay pánico ni sensación de asfixia.
Con información de Telemundo y Swissinfo
