El domingo por la mañana un joven mendocino usó su cuenta en la red social Twitter para contar un hecho insólito que le había ocurrido, y las reacciones de sus seguidores no tardaron en llegar: “Loco, me dejaron encerrado en Wabi, alguien conoce al dueño? Que le avise que quiero salir! Porfa”.
Fernando fue a bailar el sábado por la noche con una amiga, cerca de las 4 de la mañana decidió ir al auto a dormir porque estaba muy cansado, había tomado alcohol y consideraba que no estaba en condiciones de manejar en ese estado. Lo curioso, es que ni su amiga ni personal del lugar lo despertó para avisarle que estaban cerrando y terminó encerrado en la playa de estacionamiento del local bailable ubicado en Acceso Sur.
“Estuve laburando todo el sábado hasta tarde, pasé por mi casa, me bañé, comí algo y nos fuimos al boliche con una amiga, nos encontramos allá con un grupo de amigos y tomamos unos tragos. En un momento la pierdo de vista, yo tenía su campera en mi auto, entonces mi idea siempre que voy con alguien en mi auto es que se vuelve conmigo, como a las 4 de la mañana me fui al auto a dormir en la playa interna del estacionamiento porque habíamos tomado, estaba cansado y no quería manejar así. Estimé que ella enseguida iba a venir a buscarme al auto para irnos, pero eso nunca pasó“, relató Fernando a este diario.
El joven se despertó a las 10 de la mañana, miró alrededor y se encontró solo adentro de la playa de estacionamiento del boliche. “No vi a nadie, ni un auto, nada. No podía creer que me estuviera pasando eso. Me desperté porque me dolía el cuello y porque le empezó a pegar el sol al auto y hacía mucho calor”, detalló.

Inmediatamente, puso en marcha el auto y se dirigió al portón por el que se sale habitualmente del boliche, pero estaba cerrado con candado. “Y ahí pensé: estoy jugadísimo. Toqué bocina esperando que apareciera algún casero o de seguridad, no había nadie. Hice marcha atrás y apunté al portón de ingreso, estaba cerrado, pero me bajé del auto, me acerqué al portón y vi que estaba sin candado”, contó aliviado.
Le quitó el gancho al portón, lo abrió, arrancó el auto y se fue a su casa. “Cuando llegué me acosté a dormir y cuando me desperté me encontré con la repercusión del tuit que había publicado con el altercado”, se sorprendió.
“Me causó risa que nadie me haya golpeado la ventanilla para avisarme que estaban cerrando y que me fuera. Me escribieron los chicos de relaciones públicas del boliche para ver si estaba bien después de lo que había pasado. Me lo tomo con humor, nunca me pasó de haberme quedado dormido así, pero pasó”, concluyó Fernando.
