Alpeniglu, Austria: Los Alpes también cuentan con su propio alojamiento glacial. En este caso, pasar una noche romántica en una de los 18 casas de nieve de Alpeniglu incluye una cena con velitas sobre la mesa de hielo, y, esperamos, un poco de calorcito después de los postres (pero eso tenéis que ponerlo vosotros). A la mañana siguiente, si todavía no habéis tenido bastante de paisaje blanco nuclear, podéis disfrutar con las esculturas de nieve, el bar de nieve, y los deportes en la nieve. ¿Redundante? Quizá. Posiblemente. ¡Pero hemos venido a lo que hemos venido!

Kirkenes Snowhotel, Finlandia: En el Kirkenes te preparan la camita tan bien, que, a pesar de sus -4º, hay huéspedes que afirman PASAR CALOR. También es cierto que hacen “trampa”, pues, los sommiers sólo parecen de nieve porque colocan bloques de hielo alrededor de los mismos: “Dormir directamente en hielo sería un poco drástico y no muy cómodo”, afirman ellos en su web. Eso es porque no han visitado el hotel que viene ahora.

Hotel de Glacé, Canadá: El archiconocido Hotel de Glâce canadiense no podía faltar en nuestra lista. Allí, Elsa, la rubita de Frozen, se sentiría como pez en el agua (helada) paseándose por una construcción que sólo se mantiene en pie del 5 de enero al 24 de marzo de cada año. Como de costumbre, los grados de las habitaciones no superan los -5°C y el cuarto de baño está en el exterior. Si en tu casa te parece una odisea levantarte de la cama en invierno, IMAGÍNATE AQUÍ: la temperatura media en Quebec en invierno oscila entre -25 °y 5° C. Ouch.

Arctic Snow Hotel, Finlandia: En el Arctic Snow Hotel tienes dos posibilidades: o bien alojarte en su hotel de hielo, o bien en uno de sus iglús de madera abiertos al cielo a través de una estructura de cristal, que cuentan con una alarma que suena cada vez que se puede avistar una aurora boreal. En ambos se está bastante fresquito, pero si eliges la primera opción, prepárate para pernoctar entre 0 y -5º con sacos de dormir para temperaturas extremas, combinadas con pieles de ¡reno! Como hasta en Laponia saben que hay que ser muy valiente para hacer algo así, si sobrevives te dan un diploma acreditando tu poderío. En cambio, si te rajas y prefieres terminar la noche en el área templada del hotel (que la tienen), te irás del Ártico sin tu premio.

