Llega el verano y son muchas las personas que comienzan a buscar la forma de bajar de peso de forma rápida para llegar “en forma” a la estación estival. Sin embargo, muchas veces por lograr esta rapidez, se pone en riesgo la salud al realizar dietas pseudo “mágicas” que atentan contra el organismo.
Saber qué dieta es apta para nuestro cuerpo y de acuerdo con nuestras pautas de conducta, es imprescindible para lograr un objetivo que no solo busque un logro estético (adelgazar), sino además, que no dañe la salud ni el bienestar.

Últimamente, hay cierta desconfianza hacia las dietas en general debido a la multitud de tratamientos propuestos y el desconocimiento. En este contexto es importante entender qué se entiende por dietas o planes normoproteicos y cuáles son sus beneficios.
Las dietas normoproteicas se realizan con productos calibrados, es decir, productos especiales fabricados específicamente con la cantidad de proteínas que el cuerpo necesita pero eliminando la mayor parte de las grasas y azúcares. Al tratarse de una dieta estricta, es importante realizarla siempre bajo la supervisión de un médico que adaptará la dieta a las necesidades y características de cada persona. Así, un plan normoproteico es una estrategia médico-nutricional que combina micronutrientes (vitaminas y minerales) con proteínas de alto valor biológico bajo control profesional para rápidamente perder masa grasa, sin perjudicar la masa muscular ni alterar el equilibrio de sales y líquidos del cuerpo.
Se divide en tres etapas que comprenden seis fases progresivas, comenzando con la ingesta casi exclusiva de alimentos normoproteicos, y gradualmente incorporando alimentos tradicionales, siguiendo los biorritmos de cada persona y su perfil físico-emocional, según el plan establecido previamente con el profesional.
Además, la incorporación de precursores de neuromediadores a los productos especiales que se usan desde el principio del plan ayuda a evitar el estrés, las sensaciones de frustración o carencia, los trastornos del humor y del comportamiento alimentario que atentan contra el éxito.

Los neuromediadores (como la dopamina, la noradrenalina, la serotonina o la melatonina) juegan un papel primordial en la regulación de muchos parámetros de nuestro organismo como el humor, el bienestar, los comportamientos alimentarios, el sueño, etc. Estos transmisores químicos requieren un aporte de precursores: el triptófano y la tirosina (que permiten sintetizarlos), y obedecen a un ritmo biológico preciso:
Por la mañana y al mediodía, es necesario un aporte de tirosina, que permite la síntesis de dopamina y noradrenalina. Estas dos catecolaminas favorecen la activación física e intelectual, una buena motivación, así como una capacidad de reacción frente al estrés recurrente.

Por la tarde y la noche, se requiere un aporte de triptófano, que a su vez permite la síntesis de serotonina y melatonina. Estas dos indolaminas favorecen la serenidad, la relajación, la tolerancia a las frustraciones, la disminución de las tendencias compulsivas, la preparación al sueño, etc.
La eficiencia y efectividad de este tratamiento yace en el aporte de una cantidad “normal” de proteínas completas (que contienen todos los aminoácidos indispensables para el funcionamiento de los órganos), de allí el nombre normoproteico. Ha sido diseñado para cumplir con todas las necesidades del organismo, al mismo tiempo que su bajísimo contenido de grasa y azúcares obliga al cuerpo a extraer energía de sus propias reservas de grasa.
Por otro lado, están calibrados bajo los principios de la ritmonutrición, brindando determinados aminoácidos que ayudan al organismo a respetar las dos fases del ciclo circadiano (el reloj biológico), la diurna y la nocturna, favoreciendo un equilibrio anímico y previniendo las compulsiones que llevan a los trastornos de la alimentación.
Se ha observado, además, que este tratamiento rápidamente normaliza los valores asociados con los desequilibrios que se producen como consecuencia del síndrome metabólico, incluyendo la insulinorresistencia y la intolerancia a la glucosa, las alteraciones en los niveles de triglicéridos y colesterol, y la presión arterial elevada.
Por otro lado, el tratamiento impacta directamente en la obesidad abdominal central, un factor de alto riesgo para las enfermedades cardiovasculares.

Ejercicio y alimentación
El metabolismo basal representa la cantidad de energía que consume nuestro cuerpo cuando está en período de descanso, y que utiliza el cuerpo para cumplir con las funciones básicas fisiológicas como la respiración, circulación, digestión, mantenimiento de temperatura y eliminación de toxinas.
El tejido muscular consume más energía que la masa grasa y, por ende, el objetivo del plan normoproteico en términos de salud tiene que ver con eliminar la grasa y aumentar proporcionalmente el porcentaje de la masa muscular, para mejorar el metabolismo.
Un programa de entrenamiento de resistencia (running, bicicleta, natación, rollers) y un plan de alimentación normoproteica en conjunto representan el camino más efectivo para la salud.

Si estás interesada en realizar tu propio plan normoprpteico, podés llamarnos al 152152774 y hacer tu consulta o consultar nuestro Facebook /sabornaturalmza
Lic. María Victoria Forlizzi
Mat.546
E-mail: sabornaturalmza@gmail.com
