“Taza, taza, cada uno a su casa”…¿te acordás de este dicho? Bueno, al parecer, la tendencia en materia de pareja es esa: hoy cada cual en su propio espacio, es decir Living Apart Together.
Hace unas semanas, una carta firmada por Isabelle Tesier se viralizó en cuantas redes sociales existe en la nube. En ella, la autora buscaba, en sus propias palabras, “proponer un modelo de pareja en el que cada uno pueda mantener su vida y su independencia”.
“Quiero estar soltera contigo. Quiero que vayas a tomarte una cerveza con tus amigos, para que al día siguiente tengas resaca y me pidas que vaya a verte porque te apetece tenerme entre tus brazos y que nos acurruquemos”, así comenzaba su carta.
Desde hace años, el término “Living apart together” engloba y define a un nuevo tipo de pareja que comparte relación pero no casa y que agrupa realidades sociales muy distintas: desde jóvenes que no tienen solvencia para emanciparse hasta hombres y mujeres divorciados que inician una nueva relación, pasando por aquellos que, en su madurez, deciden deliberadamente no vivir juntos.
“Las personas prefieren mayor independencia”, afirman especialistas en relaciones de pareja en relación a esta tendencia.
Juntos pero separados
La toalla mojada sobre el sofá, el jabón en el piso del baño, la ropa sobre la cama o los ronquidos a medianoche son algunos de los detalles de la convivencia que los creadores de los cuentos de hadas jamás se atreven a contar. Sus historias terminan en el matrimonio feliz entre el príncipe y la princesa porque de puertas para adentro la vida en pareja, además del amor y del placer, también está hecha de una cotidianidad no siempre “es color de rosa” y que muchas parejas de hoy no están dispuestas a compartir.
Según Luis Ayuso, Doctor en Sociología por la Universidad de Granada, España, “los cambios en la formación y en la dinámica interna de la pareja son posiblemente una de las mayores transformaciones que han acontecido en el seno de la familia en las últimas décadas”. Los nuevos patrones de relaciones sentimentales, como las que pueden englobarse en el modelo Living apart together responden, según Ayuso, al “mayor papel de la mujer en el ámbito público, la flexibilización de los procesos de noviazgo o la privatización de las formas de vida familiar”.
Hoy en día son más frecuentes las relaciones amorosas estables en las que los miembros de la pareja deciden no convivir, sin que por ello se pierdan el compromiso o el amor. Esta es una tendencia que comenzó a crecer hace unos cuatro años en países europeos y en Estados Unidos y que se ha llamado LAT, por su nombre en inglés: ‘Living Apart Together’. Según cifras publicadas por medios de comunicación en el 2013, se estimaba que en Estados Unidos había 1,7 millones de parejas LAT y 2,2 millones en Inglaterra. Y estadísticas oficiales de Canadá de 2011 mostraban que el 17 por ciento de las parejas de 25 a 29 años y el 5 por ciento entre 30 a 59 años eran LAT.
Por su parte, la psiquiatra colombiana especializada en sexo y pareja Carlota Rodríguez explica que este tipo de relaciones se presenta en esos países porque son culturas más dadas al individualismo y menos gregarias que las latinas. Aun así, estos casos son cada vez más frecuentes en el país, sobre todo en relaciones donde cada quien tiene sus propios hijos.
De 30 parejas que atiende una tiene una relación estable sin compartir techo y que, por lo general, son personas de más de 50 años que han tenido matrimonios e hijos. Es frecuente que en este momento de la vida lo importante sea gozarse la relación sin necesidad de compartir gastos, educar hijos o adaptarse, como dicen, a las “chocheras” del otro.
De hecho, Rodríguez explica que unas de las razones para adoptar este estilo de relación es definirlo como antídoto contra el aburrimiento, una forma de mantener el interés y que no se rompa la magia. También, dice, que el miedo a otro fracaso puede influir a la hora de decidir. Este tipo de relaciones –dice– son ideales para aquellas personas que aman su soledad o tienen hábitos que no quieren cambiar.
Cada quien en lo suyo
Al parecer, la tendencia de Living Apart Together se presenta más frecuente en personas mayores de 40.
Son varias las razones por la cuales cada vez hay más relaciones LAT. Una, porque las personas valoran cada vez más su bienestar personal y su felicidad. También, porque hay nuevas transacciones afectivas que son válidas en contraste con la tradicionales, que son muy restrictivas. En tercer lugar, porque las personas quieren ser felices en pareja y pasarla mejor sin tanto esfuerzo. Otra razón es porque quieren estar en igualdad de condiciones, cada uno en lo suyo. Además, cada miembro de la pareja tiene su propio proyecto que desea sacar adelante y hay un sentido de confort egocéntrico en el que nadie quiere ceder, y estar separados es una buena fórmula.
Sin embargo, uno de los principales temores que enfrentan estas parejas es la infidelidad. “Lo más difícil es acordar reglas y mantenerlas”, dice Rodríguez.
En sí, quienes acuerdan este tipo de relaciones son personas más independientes, con visión más amplia de la vida y con menos convencionalismos sociales.
El éxito de un buen “living apart”
Para que estas relaciones sean exitosas, expertos y quienes comparten su vida sin vivir bajo el mismo techo consideran que el amor y la madurez son fundamentales. Como dice la psicóloga de familia María Elena López, “creo que si se da como opción madura y comprometida, que no solo atiende a la conveniencia individual, estas relaciones pueden ser duraderas”. Es importante que cada quien esté muy seguro de sí mismo, de lo que quiere en la vida para no hacerse daño y de llevar este estilo de vida. También es fundamental ser claro con la pareja y entre los dos definir las reglas del juego. En este tipo de relaciones la confianza y la honestidad son claves.
Parte de las ventajas de no compartir la misma casa es que cada uno tiene su propio espacio, por lo tanto, ninguno se debe entrometer en la casa del otro o en su forma de llevarla.
Como veras, cada pareja es un mundo aparte y en materia de relaciones pueden vivirse de muchas formas diferentes y ésta -sin duda alguna-, crece cada día más. ¿Te sumás al “juntos pero no revueltos” o no?
