Cada vez se escucha y lee más sobre los Omega 3, 6 y 9 poco se conoce en la población general sobre los efectos positivos y negativos que tienen cada uno de estos sobre nuestra salud. ¿Qué son? ¿Son todos buenos? ¿Cuánto se debe consumir?
Durante la década de los 70 se realizaron algunos estudios que comprobaron que consumir frecuentemente pescado azul reducía la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Poco después, en 1982, el bioquímico Ralp Holman analizó el tipo de pescado consumido por los esquimales (población que se caracterizaba por la escasa incidencia de infartos y otras afecciones cardiovasculares) y descubrió la presencia de ácidos grasos omega 3 en estos pescados.

Los Omega son ácidos grasos insaturados, debido a que poseen enlaces libres en su estructura química. Si bien toda grasa insaturada es en principio buena, para serlo realmente se debe mantener una cierta relación.
Cuando la cadena molecular tiene un enlace libre, estamos en presencia de un ácido graso monoinsaturado, es el caso del Omega 9, este se denomina “no esencial” ya que el propio organismo es capaz de sintetizarlo, sin embargo es un aceite neutro y saludable.
Al hablar de ácidos grasos esenciales, nos referimos a los poliinsaturados, los cuales deben ser imprescindiblemente aportados por el alimento, ya que el cuerpo no lo sintetiza. Dentro de esta familia se encuentran los Omega 3 (linolénico) y Omega 6 (linoleico).
La relación de consumo ideal es un aporte idéntico entre ambos Omegas, algo natural y sencillo para nuestros antepasados, que consumían pescados de mar, animales herbívoros que se alimentaban de vegetales dotados de omega 3, semillas, frutos y aceites de presión en frío. De ese modo lograban prevalencia de omega 3, aporte moderado de omega 6 y buena dosis de antioxidantes.

Lamentablemente en la dieta moderna el consumo de omega 9 es bastante superior que el del resto de los omega por alto consumo de aceites provenientes de cereales como el girasol, soja y otros cereales.
¿Cuáles son los beneficios del Omega-3?
1) Enfermedades cardiovasculares
Pueden reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, prevenir las arritmias, reducir el riesgo de trombosis, disminuir los niveles de triglicéridos, inhibir el crecimiento de placas arterioscleróticas, mejorar la función endotelial vascular, reducir la presión arterial y la inflamación en general. Además, pueden disminuir la muerte súbita por paro cardíaco.

Los ácidos grasos omega-3 pueden tener importantes beneficios para la salud.Los estudios sugieren que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades del corazón. También pueden proteger contra los síntomas de depresión, demencia, cáncer y artritis.
2) Diabetes Mellitus asociada con enfermedades cardíacas
Reducen la incidencia y mortalidad de enfermedades cardiovasculares en pacientes con diabetes, al disminuir los triglicéridos, agregación plaquetaria y efectos antiarrítmicos.
3) Artritis reumatoide
Disminuyen el número de articulaciones con dolor, presentes en esta patología.
4) Colitis ulcerosa
Produce una reducción en el uso de corticoides, con disminución de mediadores de la inflamación y una mejoría general.
5) Dolores de la menstruación (dismenorrea)
Estos ácidos grasos mejoran los períodos dolorosos y disminuyen la necesidad de tener que usar medicamentos para el dolor.
6) Psoriasis
Los ácidos grasos Omega-3 reducen los eritemas de las lesiones cutáneas.
7) Dermatitis atópica
Se ha demostrado que estos ácidos grasos benefician las lesiones cutáneas.
8) Depresión
Producen efectos antidepresivos, y además combinados con algunos antidepresivos, aumentan los efectos de estos medicamentos.
9) Esquizofrenia
Mejoran diversas síntomas de la esquizofrenia, pueden acelerar la respuesta al tratamiento y mejorar la tolerancia de las medicamentos antipsicóticos.
10) Osteoporosis
Los Omega-3, solos o en combinación con calcio, retardan la pérdida de masa ósea y aumentan la densidad en el hueso del muslo (fémur) y la columna vertebral en las personas de edad avanzada con osteoporosis.
La dieta mediterránea presenta un buen equilibrio entre los ácidos grasos omega-3 y omega-6. Privilegia los alimentos ricos en omega-3, como el pescado, y emplea aceite de oliva en vez de aceite de girasol, muy rico en omega-6. Con todo, si la relación ideal de omega-6 y omega-3 en la dieta oscila alrededor de 6 a 1 a favor de los omega-6, hoy en la dieta occidental la cifra se sitúa en más de 25 a 1.

Lic. María Victoria Forlizzi
Mat.546
E-mail: sabornaturalmza@gmail.com
