Siempre existió una cierta controversia en el mundo deportivo sobre mantener sexo o no, antes de las competencias. Existen pocos artículos con cierto rigor científico, por lo que no existe una respuesta innegable hacia esta cuestión.

En esta ocasión, citamos un estudio científico para basarnos y argumentar la respuesta a la pregunta del título. 

El papel de la testosterona 

Existen algunos autores que se inclinan hacia esta incuestionable balanza de forma positiva, adoptando que la actividad sexual en período competitivo no perjudica e incluso favorece el rendimiento. ¿En qué razones se basan estos autores?

Se defienden a través de la actividad de la hormona sexual denominada “Testosterona“, la cual se encarga del desarrollo de los tejidos reproductivos masculinos e influye en las características sexuales “secundarias”, como puede ser el incremento del desarrollo de la masa muscular y ósea. Además, también puede ser esencial para la calidad de vida del deportista relacionada con la salud, ya que previene algunas enfermedades como la osteoporosis. 

La clave de esta hormona es que posee la capacidad de intervenir en el metabolismo proteico, incrementa el depósito de fosfocreatina y la síntesis de glucógeno muscular. Además de potenciar el crecimiento muscular, influye en otros factores secundarios cognitivos nerviosos como puede ser la agresividad, aspecto que podemos tener en cuenta en el contexto competitivo.

¿Y durante la actividad física? 

En este caso, está comprobado que la testosterona suele elevarse durante el inicio de la actividad física, alcanzando su punto máximo a los 30-50 minutos del comienzo de la actividad. A partir de ahí, comienza a descender en relación al cansancio o fatiga.

Algunos autores indican, que ejercicios cortos e intensos, favorecen a largo estos niveles de testosterona en sangre; pero en cambio, ejercicios más largos y prolongados pueden reducir considerablemente los niveles.

¿La actividad sexual antes de competir puede condicionar el rendimiento deportivo? 

Lo abordamos a través del artículo que nos recomienda el catedrático en fisiología del ejercicio, José López Chicharro en su blog http://jlchicharro.blogspot.com.es. Este estudio, realizado por Sztajzel y Cols, para una revista científica, valora los efectos de la actividad sexual sobre las distintas variables de un test de esfuerzo, los niveles plasmáticos de la testosterona y la propia capacidad de concentración en atletas masculinos de alto nivel (test realizados después de 2hs y 10 hs respecto a la hora que se realizó la actividad sexual). Los resultados mostraron que la actividad sexual NO induce cambios en los valores máximos de la prueba de esfuerzo, ni en la concentración mental de los atletas.

En cambio, como comentó el propio López Chicharro, los valores de Frecuencia Cardíaca fueron más altos en los atletas que habían realizado la actividad sexual más cercana a las dos horas previas del test, que los atletas que tenían una mayor diferencia de tiempo.

Por lo tanto, según este estudio, sacamos como principal conclusión que, aunque no afecta el hecho de realizar actividad sexual a la concentración mental del deportista, la capacidad de recuperación o incluso el propio rendimiento, puede verse afectado o modificado negativamente si se realiza el acto sexual previo a la competición.

 

Te recomendamos no dejar el sexo de lado, pero…si podés, realizá el acto sexual con un intervalo de tiempo mayor a las 2 horas respecto a la competición.