El verano comienza a palpitarse y el aumento de la temperatura sumado a la exposición al sol aceleran la pérdida de líquidos. Anticiparse con pequeños sorbos hace una gran diferencia.
La sed es una alarma tardía: mantener un plan base de hidratación ayuda a sostener la concentración y el humor durante la jornada.
Además del agua, las comidas con alto contenido hídrico —frutas, verduras, caldos— suman volumen y electrolitos de forma natural.
Guía práctica de consumo de agua
Como referencia general, apuntá a 6–8 vasos al día y aumentá si entrenás o trabajás al sol.
Distribuí en tomas pequeñas: un vaso al levantarte, otro a media mañana, otro con el almuerzo, etc.
Antes, durante y después del ejercicio
- Antes: 300–500 ml en la hora previa.
- Durante: sorbos cada 10–15 minutos; si el esfuerzo supera 60–75 minutos, considerá bebida con electrolitos.
- Después: reponé líquidos según la sed y color de orina (claro = mejor).
Señales de alerta
- Dolor de cabeza, fatiga inusual, orina oscura.
- Calambres: hidratación + estiramientos suaves; si persisten, consultar con profesional.
