El primer eclipse del año se produjo este martes con modalidad anular y alcanzó a cubrir hasta el 96% de la superficie visible del Sol. El fenómeno comenzó a las 8.38 y tuvo su punto máximo cuando se formó el denominado “anillo de fuego”, una franja luminosa que rodeó el disco oscuro de la Luna durante aproximadamente tres minutos.

La franja de anularidad plena solo fue visible desde zonas remotas de la Antártida y el océano Antártico. En esos sectores, la alineación entre la Tierra, la Luna y el Sol permitió observar el característico aro brillante que distingue a este tipo de eclipse. El sur de África también se encontraba dentro del recorrido, aunque en áreas aisladas.

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En la Argentina, el fenómeno pudo apreciarse de manera parcial desde Ushuaia, mientras que en la Antártida Argentina la cobertura alcanzó hasta un 30%. Asimismo, sectores de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico registraron una visualización parcial del evento astronómico.

El eclipse anular ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, pero su distancia respecto del planeta impide que cubra completamente el disco solar. Esa diferencia genera un borde luminoso alrededor del satélite natural, efecto que da origen a la expresión “anillo de fuego” y que distingue a este fenómeno de un eclipse total.