La grasa corporal es imprescindible para el organismo. Sirve para almacenar energía y para aislar y proteger el cuerpo y los órganos vitales, entre otras funciones trascendentales. 

La grasa está compuesta de adipocitos, una de cuyas funciones es almacenar energía. Hay dos tipos de grasa que se encuentran en el cuerpo: la grasa esencial, que recubre el sistema nervioso central, los órganos y la médula ósea, y también se aloja en proporciones pequeñas en los músculos (grasa visceral).

En las mujeres, esto también incluye el tejido mamario y los depósitos de grasa en las caderas, abdomen y glúteos, indispensables para el funcionamiento del sistema reproductivo: proporcionalmente, representa entre el 10 y el 12% del peso corporal.

El otro tipo de grasa es la que el organismo guarda como reserva energética en distintas partes, en forma subcutánea. Esto varía según la composición corporal del individuo, que a su vez depende de sus hábitos alimentarios, edad, genética, y estilo de vida, entre otros.

La prestigiosa Mayo Clinic presentó en agosto de este año, en el Congreso Anual de la European Society of Cardiology, un estudio que confirmó que la grasa visceral que se acumula alrededor de los órganos internos es más peligrosa para la salud de lo que se creía.

El informe demuestra que individuos de peso normal que concentran su masa grasa en la zona del abdomen tienen mayor riesgo de muerte por causas cardiovasculares que individuos que manifiestan una obesidad generalizada.

La conclusión arrojada por el estudio, realizado en 12.785 sujetos con distintos tipos de composición corporal durante 14 años, demostró que los llamados “normobesos” tenían un riesgo de muerte cardiovascular significativamente más elevado que aquellos con IMC (índice de masa corporal) e IC-C  (índice cintura-cadera) normales, por lo que puso en evidencia que es mucho más importante controlar el exceso de grasa corporal en la zona abdominal que fijarse en el IMC.

La OMS sugiere que la medición debe tomarse 2cm por debajo del ombligo, aunque puede dificultarse en personas obesas. En términos generales, circunferencias mayores a 100 cm se consideran riesgosas.

Para mayor exactitud la OMS en 1998 estableció parámetros para cada sexo.

El riesgo metabólico se encuentra muy aumentado en mujeres cuya circunferencia de cintura es mayor a 88 cm, y en hombres con circunferencia mayor a 102 cm. Mujeres con una circunferencia menor a 80 cm y hombres con circunferencia de cintura menor a 94 cm poseen bajo riesgo cardiovascular. Por lo tanto, estas últimas dos medidas son las más recomendadas.

Los nuevos tratamientos

Varios laboratorios europeos se dedican a investigar los procesos del metabolismo humano: unos de los productos de dicha investigación es la elaboración de planes de nutrición normo proteica, es decir basados en el aporte de proteínas de alta calidad biológica con un muy bajo contenido de glúcidos (azúcares) y lípidos (grasas).

En el contexto de una población con cada vez mayores problemas de salud vinculados con el sobrepeso y la obesidad, estos planes buscan específicamente eliminar el exceso de grasa sin menoscabar la masa magra y se hacen bajo estricta supervisión médica durante un tiempo específico. El objetivo es corregir los desequilibrios resultantes de un exceso de grasa corporal para mejorar el metabolismo y el estado de salud general.

Lic. María Victoria Forlizzi

Mat.546

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