Llegan los calorcitos y hacés más vida nocturna, olvidás un poco la importancia de dormir bien para poder rendir más. Debés saber que para mejorar tu rendimiento, tenés que mejorar tu descanso.
Acostate y levantate siempre a la misma hora.
Creá tus propios hábitos para el sueño. Tomá un baño templado antes de ir a la cama, escuchá música relajante, leé un libro y a dormir
Tomá una bebida relajante y templada antes de ir a dormir, como un vaso de leche o una infusión.
Utilizá la cama solamente para dormir, no para trabajar o leer y menos para ver televisión.
Si no podés dormir, levantate y evitá dar vueltas en la cama. Hacé otra cosa sin encender la luz, abdominales, tomá un vaso de leche tibia o hacé el amor con tu pareja, todo esto viene bien para conciliar el sueño.
No tomés somníferos u otras sustancias sin prescripción médica.
Invertí en una buena cama, un colchón de calidad adaptado a tu físico y una almohada adecuada.
Corregí tu postura para dormir, intentá que sea boca arriba o de lado con una pierna por encima de la otra.
Aprendé técnicas de relajación. Desde la respiración básica a técnicas de yoga, visualización o meditación, con la finalidad de relajarte rápidamente.
Buscá el Norte. Según la filosofía del feng shui la colocación de la cabecera de la cama es muy importante para mejorar el descanso.
Dormir bien no sólo es cuestión de cantidad de horas dedicadas al sueño, sino de calidad.
Esto pasa cuando tu descanso no es el apropiado
Te enfermás con facilidad.
Sentís cansancio crónico, alternado con periodos de exaltación.
Sentís pesadez y malas digestiones después de comer.
Alternás periodos de estreñimiento o diarrea.
No rendís bien durante el ejercicio y no te recuperás de los esfuerzos.
Tu estado nervioso es muy inestable.
Olvidás las cosas importantes, te falla la memoria.
No podés concentrarte.
