Yo siempre he dicho que los gobiernos nuestros nunca previenen nada, hacen proyectos parciales, a veces empíricos, sin hacer un estudio previo a fondo. El dengue está avanzando en varias provincias y, lógicamente, va a llegar a Mendoza. Tenemos una zona en los alrededores del aeropuerto y de allí hacia el norte, Lavalle, en la que los mosquitos abundan por millones, a tal punto que, a la hora en que ellos salen, en las escuelas, cuando los niños cantan a la bandera, están cacheteándose todo el cuerpo por los mosquitos.

    Si usted va en auto a la hora que ellos salen y pincha una goma, más vale que tome el micro y espere para volver a que pase su hora. Hay gente que a las 19 tiene que dejar de trabajar y encerrarse en las casas por la misma causa. Tenemos cuatro aviones y un helicóptero que, en las horas en que no están ocupados, adaptándolos con muy poco dinero podrían desde el aire echar las drogas correspondientes para liquidar ese peligro, lo que ya se tendría que haber hecho hace años, o desarrollar el sistema que se hizo para la mosca del Mediterráneo, aunque sería muy lerdo.

    Las acequias deberían limpiarse permanentemente y no dedicar fecha para hacerlo. No esperemos a que nos llegue el dengue, porque perjudicaría muchísimas cosas, incluso, el turismo. Esto va para todos los ministerios, para el Ejecutivo, para los intendentes y hasta para los legisladores, porque esa es la verdadera obra para la que están y no para buscar alianzas y compinches, descuidando lo que más interesa al pueblo, pobre o rico.