Desde hace algunos años en la Ciudad de Mendoza se instalaron las grandes cadenas de cafetería que fueron atrayendo el público local con una variada carta que incluía los cafés helados y los frappucinos tan de moda entre los más jóvenes. Desayunar o merendar en algunos de estos lugares puede costar, mínimo, 60 pesos.
Mientras tanto, los antiguos cafecitos del microcentro mantienen su decoración y se aferran a su tradicional propuesta de café con medialunas o tortitas y tostados. En estos sitios, desayunar al paso cuesta 12 pesos (un café con una tortita) mientras que algunos hacen promociones de 2×1 que no superan los 40 pesos.
Estos son cuatro de los más antiguos lugares, donde tomar un café es apenas una excusa para la charla de la noticia más sobresaliente del día, la lectura, o el simple placer de disfrutar una bebida caliente con estas bajas temperaturas en Mendoza.
Il Ghiottone, en Lavalle 306, tiene más de 50 años aunque su nombre ha ido variando como sus dueños. En un principio se llamó Le Mans y luego Emanuel. Desde septiembre del año pasado es atendido por dos bellas rubias, que no sólo sirven ricos cafés, sino que son muy amables y les gusta hablar de fútbol.
Mayra Salinas tiene 24 años y junto con su novio Marcos Giamportone son los flamantes dueños del lugar. Por las mañana, a la joven dueña la ayuda atender una de sus amigas Milu Acuña. El café abre de lunes a sábado y su clientela mayoritariamente está compuesta por los comerciantes del lugar y los padres de los chicos que van a las escuelas de alrededores.

“Cuando comencé con este negocio para mí era todo nuevo. Pero el lugar ya tenía su clientela por la cantidad de años que llevaba ubicado. El nombre actual se lo puso el dueño anterior porque él era de origen italiano. El ambiente que tenemos es muy familiar. Inclusive a veces surgen charlas en una mesa que se extienden al resto”, contó Salinas.
En este lugar desayunar un café con leche grande con dos facturas o tortitas más un jugo de naranja cuesta 28 pesos. “Los precios son accesibles y hay muchos papás que dejan sus hijos en la escuela, pasan a desayunar y luego siguen con su rutina. Aquí charlan de la noticia más importante del día y hasta de fútbol porque a nosotras nos gusta mucho ese deporte”, agregó Acuña.

A unas cuadras de allí, en Entre Ríos 38, se encuentra El Sitio, otro típico café del microcentro muy concurrido por quienes van a realizar compras por la zona. Guillermo Melaj es el cuarto dueño del lugar y el ya tiene 12 años detrás de ese mostrador.
“Trabajaba en el Banco Mendoza y, cuando se vino la debacle bancaria, me quedé en la calle. Un amigo me avisó que el dueño de este café ya no lo podía atender así que vine y lo compré. Me entregó las llaves un sábado por la tarde y abrimos al lunes siguiente. ¡No tenía idea de cómo se preparaba un café!”, recordó Guillermo (63), quien contó que invitó ese fin de semana a sus amigos para que probaran si le salía bien está bebida.
“Mi esposa Ana María y mis hijos Fernando y María Natalia fueron un apoyo fundamental en mis inicios. La clientela que hoy tengo en parte la heredé. Hay gente que trabaja en el aeropuerto o en el Hospital Notti y antes de ir para allá pasa a desayunar. Para los comerciantes de los alrededores hemos hecho la promo descartable que incluye un café con una tortita o una medialuna a 12 pesos. Hace tres años que mantengo los precios a pesar de que todo sube”, comentó el hombre, quien todos los días abre el local a las 6.30.

Otro de los cafés tradicionales es El Cafetal. Fernando pertenece a la segunda generación de su familia que lo atiende. “Abrimos a las 4.30 y cerramos a las 21. En esa barra –señala con la cabeza mientras prepara una docena de cortados– han surgido muchas amistades y hasta parejas”, se jactó el hombre, quien aseguro que la clave del éxito de ese lugar son los precios accesibles.
En el centro del salón hay una gran barra al mejor estilo de los cafetines porteños, donde se arman grandes debates. Según contaron los clientes, allí se discute de política, de fútbol y hasta se hablan de los amoríos de los famosos que popularizan los programas de chimentos.

Otro de los lugares clásicos para degustar un submarino, un cortadito o alguna infusión caliente es el café de la galería Kolton. Tiene tantos años como ese paseo de compras, aunque su nombre y sus dueños han ido variando.
Actualmente quien lo comanda es una conocida cantante mendocina. Mariana Dumit. “Hace cuatro años que estamos aquí y como artista me gusta la vida social y me pareció bueno incursionar en este rubro”, dijo la mujer quien cursa un embarazo de casi cinco meses y, aún así, está firme desde las 8 hasta la 1 de la madrugada de lunes a sábado.
“Este bar tiene cerca de 45 años. Nosotros lo remodelamos y creamos un logo en el que incluimos una clave de sol porque todos los sábados tenemos show artísticos. Pero a pesar de los cambios que le hicimos, respetamos su esencia”, dijo Dumit y agregó que allí ofrecen un dos por todas las mañanas por lo que se puede disfrutar de un desayuno completo por 40 pesos.
