Proporciona buenas sensaciones: después de realizar varios kilómetros suaves, uno se encuentra mejor, más relajado y en paz consigo mismo.

Mejora el bienestar físico y el psíquico: rodando regularmente más de 10 km diarios se consiguen grandes cuotas de bienestar físico y psíquico. Incrementa el vigor físico, ayuda a regular el sueño, a controlar el peso, favorece y acelera la desaparición de los dolores de cabeza y otros dolores musculares, las piernas se hacen más ligeras, y te ayuda a mejorar el humor. Te permite pensar de forma relajada.

Limpia las arterias y los pulmones: el entrenamiento aeróbico que se procura con el trote es el más eficiente para limpiar las arterias de impurezas. Lo mismo se puede decir con los pulmones

Tonifica los músculos, fortalece los huesos y refuerza los cartílagos: con el trote se consigue fortalecer los músculos y tendones, por lo tanto, los huesos. Pero no sólo los de las piernas, también se beneficia la espalda, el abdomen y, en menor medida, los brazos. Todas las personas hemos nacido para caminar y correr, no hacerlo sólo trae problemas físicos y enfermedades crónicas.

Despeja la mente y aclara las ideas: esto lo saben muy bien los corredores experimentados, lo utilizan como terapia para descargar el estrés y despejar la mente. A los pocos minutos de empezar a rodar, la cabeza piensa al doble de velocidad. No hay nada que aclare más las ideas.