Astrológicamente, desde el 2018 al 2020 experimentamos un ciclo de quiebre en dónde las estructuras de estabilidad y poder como las conocíamos perdieron fuerza abruptamente. No sólo lo vimos reflejado en cambios políticos a nivel mundial sino que también la pandemia colaboró en cambiar formas de vivir, hábitos de consumo y, por sobre todo, la estructura de prioridades en las personas. Poco a poco la importancia de los vínculos humanos se ha abierto paso iniciando el cambio señalado para la humanidad en estos doscientos años de dominancia del elemento aire.

Para los antiguos, la tierra junto con la raza humana era un lugar en evolución, una raza nueva en el cosmos, un lugar en donde las chispas estelares venían a experimentar la amplitud de la materia. Es por eso que, en muchas fábulas ancestrales, la tierra es denominada como “tierra media”, un lugar intermedio entre el cielo y el infierno, en dónde se puede experimentar parte de ambos al mismo tiempo. Y es el mismo folklore comparado entre pueblos que jamás tuvieron contacto físico que señala la libertad de la voluntad humana como el gran regalo de los dioses. Esta es la clave que debemos tener presente para guiar nuestros pasos en el 2022.

El libre albedrío no es un derecho, es una capacidad. Cada uno de nosotros elige a diario ejercer su voluntad de distintas maneras y como toda capacidad se entrena, se mejora; y, si no, se deteriora hasta el punto de perderse. El 2022 con el ingreso de Júpiter a Piscis, los nodos del karma en el eje Tauro-Escorpio y Mercurio retrogradando en signos de aire y tierra crean el escenario propicio para conectar con lo profundo, compensar y sanar. Pero, como dice la máxima esotérica “las estrellas inclinan, no determinan”, la regeneración no ocurrirá sin voluntad. Es el último año con matices de tierra, a partir del 2023 la velocidad de los cambios será cada vez más acelerada hasta manifestarse con nuevos órdenes mundiales, tecnologías y mercados económicos en el 2025.

La mejor forma de aprovechar el año es primero hacer memoria, sentarse a evaluar cómo ha cambiado nuestro sentido de seguridad y cuál es realmente la libertad que buscamos y qué tan convencidos estamos de lanzarnos a la aventura de conseguirla. Después de eso estaremos en condiciones de zarpar y navegar por el mar de emociones que será este 2022. Escribe tus deseos y las acciones que te propones realizar para conseguirlos, déjalo en un lugar visible y velas todo el año. De esa forma tu corazón siempre tendrá visible su norte.

Recuerda: 2022 es el año para despertar tu voluntad, los nodos lunares estarán en su mayor expresión, muchos eventos se sentirán kármicos y así lo serán porque será tiempo de compensar nuestras acciones y sanar.