El restaurante sobre el que voy a hablar esta semana es una curiosidad absoluta. Desde que escuché su nombre por primera vez quise ir, desde el concepto supe que había algo que me invitaba a jugar. Y esos desafíos son únicos. Fui, hace algunos años por primera vez y para no faltar a la verdad, y acá su chef me querrá matar, no tuve una buena experiencia. Pero como olvido fácil, volví después varias veces. Y adoro este lugar. Me parece que tiene un alma distinta. Me encanta porque tiene detalles, tiene guiños y tiene picardía. Y en gastronomía esa propuesta no puede pasar desapercibida.

 

Arauco es una idea loca, de un dueño un poco loco. Un poco loco y muy creativo. Un apasionado de la gastronomía que decidió quedarse en Tunuyán y subir la vara de los restaurantes locales. Demostró con su estética, su menú y su forma de atender al cliente, que un restaurante único puede subsistir en un lugar insólito. Y cuando hablo de insólito es literal, en medio de una calle casi sin tráfico y alejado del centro, allí es Arauco. Con una puerta que anuncia un comedor de pocas mesas, hermosamente decorado y lleno de detalles divertidos; ahí sucede la escena. La más pura escena y sueño de cualquier cocinero, el restaurante de pocas mesas, con excelente cocina, servicio cercano y donde la usencia de carta juega un papel fundamental.

Si, es correcto, no hay carta. Sólo una pizarra con el menú del día y algunas opciones para cada paso. El menú es sencillo y bien ejecutado, cada paso es sincero y preciso. Pero en cada plato hay sabor real, alimentos genuinos y mucho amor por la cocina.

 

Volví, ovidé esa primera experiencia y tuve la posibilidad de conocer uno de mis lugares favoritos para comer en Tunuyán. Vale la pena ir hasta allá, solo para comer en Arauco. Deseo que cada vez que vaya, su puerta se siga abriendo para mí y para todos los que quieran jugar con Carlos, su chef.

 

Lo entrevisté y estas son sus respuestas. Con ustedes Carlos Morsucci. Chef. 

La mejor rotisería de Mendoza: Me llamo la atención una que abrió hace poco que esta en el market en Araoz, que venden comida al vacío muy bonita, rica y el concepto de comida en las bolsas de vacío me parece increíble.

Un vino para sodear en ojotas en verano: el famoso carloncho, acá en la zona de Pareditas con El relincho de la cooperativa

Un vino para enamorar sería: hecho por mis manos

El mejor delivery de Mendoza: Quattro Staggioni. Pizza del Lulo.

El mejor lugar para tomarse un café: la cama.

Momento de gula rima con: Atacar la heladera de mi madre.

Lo mejor que comí en mi vida: Las empanadas de mi abuela.

Lo peor: una milanesa de peceto con vidrio molido…

Los lomos son de El Yace y no se hable más.

¿Qué vino pido en un bar/ restaurante si tengo $100/$150? Renacer Punto Final para mi amiga Mariana.

Lo que mejor cocino es: lo que más me gusta cocinar es un tartar de ternera cortado a cuchillo.

Te quito el saludo si le ponés a la comida…polluelo

Lo mejor que uno puede hacer con un vino malo es no recomendarlo.

El mejor personaje con el que compartí un vino: Rocky Balboa.

Soy capaz de hacer ……370.. km para comer………en La Mar, en Santiago.

El producto mendocino por excelencia es: Vino, por supuesto.