Para que todo funcione bien y trabaje a la perfección, tenemos que elegir bien el combustible que le damos.
Algunos alimentos servirán para aportarle energía y que tus ideas fluyan sin parar, mientras que otros pueden llegar a deteriorar algunas funciones y, encima, engordarte.
Tu cerebro, es casi pura grasa: el omega 3, es un ácido graso abundante en nuestro cerebro y contribuye al mantenimiento de las funciones cerebrales. Para mantener el 60% que necesita el cerebro, es recomendable consumir pescado 2 o 3 veces a la semana, en especial azul o un puñado de nueces al día.
La vitamina animal: la vitamina B12 es una sustancia que podemos encontrar en los alimentos de origen animal y su deficiencia perjudica al rendimiento intelectual.
Ponele sal (yodada): el yodo es un mineral que contribuye a la función cognitiva y al correcto funcionamiento de las neuronas. Su déficit es bastante habitual y tiene consecuencias relacionadas directamente con las funciones cerebrales. Simplemente poniendo 2,5 gramos a tu dieta diaria alcanza.
No te oxidés: con la edad y el desgaste diario, nuestro cuerpo se va oxidando. Para prevenir que esto ocurra necesitamos antioxidantes como los flavonoides, que podés encontrar en algunas frutas y verduras o la vitamina E. La que contiene el aceite de oliva, los frutos secos o la palta, así que ya sabés. Incluí estos productos en tu dieta de forma habitual.
Agua: la deshidratación influye en nuestro estado de concentración y en la disminución de nuestras capacidades cognitivas. Por eso, mantenerte hidratado es esencial para ayudar a que tu cerebro funcione como es debido. Para saber si estás bien hidratado atendé a tu sensación de sed y al color de tu orina. Si es muy oscura deberías beber un poco más de líquido, ya sea en forma de agua, caldos o infusiones.
Dale energía a tu cerebro
Entrena tu mente: el ejercicio libera neurotransmisores como la serotonina o la dopamina, hormonas de la felicidad, y evita que se deteriore y mejora la memoria.
Cuidate del estres: puede provocar depresión o demencia. Busca cada día unos minutos para tí o practica yoga, relajación o meditación.
Reposa tus neuronas: dormí 8 horas para regenerar tu cuerpo y ¡también tu mente! Dormir mal afecta directamente a tu cerebro.
