Este sábado 17 de mayo, a las 19, en la Heladería y café cultural Eduardo III (San Martín 1163 de Godoy Cruz) se lanzará el libro de poemas “Errática” (Glifo, 2025), de la escritora Mabel Albesa. Se trata del cuarto libro publicado de la autora y su tercer poemario.

Durante la presentación, acompañarán a la poeta las escritoras Susana Slednew (autora del prólogo), Diana Fiore y Marian Marengo, quienes conversarán sobre la obra y leerán algunos poemas. Al finalizar, habrá un brindis y firma de ejemplares.

El Sol entrevistó a Mabel Albesa para conversar sobre su nueva obra.

¿Cómo fue la génesis de este libro?

Yo escribo mucho, todos los días, no por disciplina, sino por necesidad. La mayor parte queda en el archivo “Ideas”, pero, de repente, un día releyendo encontré un grupo de poemas que tenían cierta unidad, que se relacionaban con el movimiento, el desorden, y comencé a trabajar en eso. Después corrección y descarte, hasta encontrar un cuerpo más o menos armónico y comenzar a pensarlo como un libro.

¿Qué relación tiene “Errática” con tu obra previa?

Creo que sí tiene alguna continuidad, y esa continuidad es el cambio, de las estaciones, de la naturaleza, las mudanzas, las cosas que nos ocurren a todos de modo imprevisto, las pérdidas. Y las diferencias tienen que ver con algo más de confianza en la escritura y con el cambio en los estados de ánimo, el pasar de la amargura a la comprensión, de la tristeza a la aceptación del cambio como algo propio de la vida.

¿A qué o a quién califica el título?

El título califica al yo poético. De cualquier forma, no fue el primer título pensado, fue surgiendo a partir de tener el cuerpo del poemario más definido y encontrar que quien se movía en la errancia era ese yo.

Hay una inminente búsqueda en estas páginas.¿Qué rol juegan en ella el oficio de escribir y la palabra como materia?

Siempre he sido alguien en estado de búsqueda. Muy jovencita quería ser arqueóloga, es decir, buscar en la tierra, excavar, identificar, registrar, analizar restos para reconstruir aspectos de la vida de culturas pasadas, aunque no se pudo; después estudié psicología y ahí sí, la palabra cobró valor como búsqueda: la palabra que es anterior a nosotros mismos, la palabra que nos nombra…las palabras me obsesionan. Por eso, en el libro, hubo un trabajo de búsqueda de la palabra justa que ofreciera sentido a la errancia, una búsqueda de lo que los poemas querían decir.

¿Qué importancia tienen el orden y el desorden?

En mi vida personal no tanto, soy ordenada por naturaleza (¡bah!, debe ser aprendido), creo en la utilidad del orden, nos ahorra tiempo, pero puedo convivir con el desorden si hay otras cosas importantes que pensar o resolver, por ejemplo, cuando estoy escribiendo. En el libro, creo que juego con el orden y el desorden que acompaña a las búsquedas, a las pérdidas y a los encuentros, al devenir, a las obstinaciones, como dice Susana Slednew en el prólogo.

¿Cuál es la patria prometida a la que se quiere volver que aparece en uno de los poemas?

Si bien esa “patria prometida” es algo muy personal, hay “otra patria prometida” que es la posibilidad de escribir, para no quedar desterrada en el silencio.

¿Lo que se busca cambia en el devenir de la poesía?

Y sí, algunos cambios se dan, aunque creo que la mayoría de las veces giramos en una especie de remolino alrededor de nuestras obsesiones y con suerte, podemos ir elevándonos un poco, como en un nivel de abstracción o de distancia más alto. Admiro profundamente a poetas como Susana Thénon o ahora, María Negroni, que son capaces de abrir un abanico tan amplio de temas, por decirlo de algún modo.  

En el libro mencionás a la Orozco y a Rosario Castellanos. ¿Qué otras voces poéticas nutren tu poesía?

Bueno, las nombradas, ¡pero son tantas! Idea Vilariño me conmueve siempre; Wislawa  Szymborska me apasiona; sin ser poeta Marguerite Yourcenar es una fuente inacabable de cómo escribir; una poeta cubana no muy leída entre nosotros, Clarilda Oliver Labra; por supuesto Alejandra Pizarnik; Peri Rossi; Gioconda Belli; Irene Gruss…tantas. Y entre los varones poetas, mi corazón es de Juarroz.

En el último poema no se encuentran las palabras. ¿La conclusión podría ser que la poesía es una eterna búsqueda?

Claro que sí. Una desesperante búsqueda a veces. Y un leve remanso cuando “se cree” haber dicho algo.

¿Qué cosas descubre o comprende el yo poético en su errancia?

Creo que se le abren otras preguntas, pero también comprende el valor de la incertidumbre y que “todo duelo posible es un poema”.

¿Qué transformaciones sufre el cuerpo y, en todo caso, qué relación tiene el cuerpo con la escritura?

No sé si esto es muy personal o no, pero creo que el cuerpo está en todo el proceso, si el poema no atraviesa mi cuerpo, no me convence. En el proceso de escritura una se olvida de comer, de beber, de dormir…duele el cuello, cruje la panza, se acelera el corazón, se le exige mucho al cuerpo.

¿Cuál es el vínculo entre escritura y recuerdo en el poemario?

El o los recuerdos, sean lejanos o más recientes, sean propios o relatados por alguien, son siempre disparadores, la primera idea, a veces. A partir de allí, lo que sucede es trabajo, ver que se puede hacer con eso.

¿Cómo fue el trabajo con la musicalidad?

Mucho trabajo, y no sé si lo logro. No uso rima, no uso métrica, no uso signos de puntuación ni mayúsculas (salvo algunas excepciones). Lo intento a través de la sonoridad de las palabras, la estructura de los versos, su disposición en la hoja, los espacios en blanco como silencios imprescindibles. Leo en voz alta, me grabo y ahí se va corrigiendo.

Dos poemas de “Errática”

todas las palabras son semilla

cuando por fin llueva
-y sin duda lloverá-
las que no fui capaz de pronunciar
crecerán como parásita papa de monte
como mancha roja en el tallo de cicuta
como fruto erizado de ricino
como acorazonada hiedra venenosa
como lanza de adelfa

cada una cumplirá su cometido
y entonces sí
no podré decir ni una palabra

***
si pensás que te muerden los perros de la noche
mejor que escuchar

escribí

si pensás que mejor que ver
es comer restos de espejo

escribí

si sos tristeza
en lo mudo
en lo ciego
dolor trashumante ante la sequía
carne picada ante el deseo

mejor escribí
sólo escribí

Sobre la poeta

Mabel Beatriz Albesa es licenciada en Psicología, especialista en Docencia Universitaria y magister en Psicología Social. Escribe desde muy chica. En el 2021 publicó su primer libro de cuentos “Cuando por primera vez me vi” / “Jugando en serio”, (libro con dos frentes), de Editorial Glifo. En el 2022, su primer libro de poemas “Como savia alucinada” (Glifo); en el 2023, su segundo poemario “Mutanzas” (Glifo) y el tercero, “Errática”, en el 2025.

Para agendar

Presentación del poemario “Errática” de Mabel Albesa

Fecha: sábado 17 de mayo.

Hora: a las 19.

Lugar: Heladería y café cultural Eduardo III (San Martín 1163, Godoy Cruz).

Entrada libre y gratuita.