Luciano Cáceres en Muerde.

Luciano Cáceres se presentará el sábado 3 de agosto, a las 20, en el Teatro Plaza con “Muerde”, su primer unipersonal. Una obra inquietante en la que el reconocido actor promete llevar al público a través de diferentes emociones. Será, además, el debut de la propuesta en una sala de mil localidades.

“Es una obra intensa que me atraviesa por completo”, aseguró Cáceres en una entrevista con el diario El Sol, donde habló sobre los desafíos que implica estar solo en escena y ponerse en la piel de René, el protagonista del thriller policial escrito y dirigido por Francisco Lumerman.

Es una experiencia que “interpela, que genera reflexión y tiene mucho humor por momentos”, prometió Luciano, sobre Muerde, ganadora del Premio Estrella de Mar 2024 a Mejor Unipersonal y el Premio de Escuela de espectadores de Buenos Aires 2023, otorgado a Cáceres.

El actor, que está haciendo la comedia El Beso, decidió apostar en paralelo al teatro de texto que le ofrecía Lumerman, con una iniciativa de autogestión. “Es un proyecto que nació en una escala muy pequeña y va creciendo de manera increíble. Lo que va a suceder en Mendoza es algo que nunca nos pasó. Si bien en Madrid hicimos para una sala de casi 300 personas, lo de Mendoza es increíble. Es salir como un estadio”, dijo, al señalar que ya se agotaron las entradas de las dos primeras preventas.

¿Qué nos podés adelantar de Muerde?

Es una historia muy potente, la historia de René. Un pibe que es abandonado por su madre al nacer, y después por su padre, a los 10 años, en un taller de carpintería de ataúdes, en algún pueblo rural de la Argentina profunda. Él crece físicamente, se vuelve hombre, pero su cabeza queda en los 10 años. Entonces, tiene la inocencia de un chico que no puede ver la maldad del mundo, que no puede ver el daño que lo acecha.

Se vuelve el distinto de este pueblo, el raro, el marginal. La pasa muy mal de día, lo apalean, lo insultan y solo se puede mover de noche. Así desarrolla el don de ver en la oscuridad. Cuando lo detectan, también se empiezan a aprovechar de eso, y le piden cosas no tan santas, como apropiarse de lo ajeno.

Es una obra de espectáculo en donde vas a conocer sobre ese abandono, sobre su relación con el amor, sobre su relación con el sexo, con los perros, con lo que es ser distinto, diferente. Es una obra que interpela, que genera mucha reflexión, mucho humor por momentos, porque tiene esa inocencia de un chico y después está atravesada por la tragedia. Es una obra muy nutritiva.

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¿Forma parte del género grotesco?

Es un policial porque hay un caso que se narra durante toda la representación. El motor de esta obra surgió de una nota periodística en donde se cuenta que a un pibe, por robar un celular, entre 30 lo mataron a palos. Obviamente, ese joven no estuvo bien, pero entre 30 matar a un tipo… ¿Quiénes son los malos? ¿Quiénes son los buenos? Interpela un poco a la sociedad, a estas actitudes de manada, y son muchas capas, muchos temas que, según el espectador, generan identificación en distintos lugares.

Al teatro viene mucha gente que tiene que ver con la asistencia social y reconocen a René, entre otros tantos, de algún barrio carenciado. Mi vieja laburó 30 años en villas, y yo la acompañaba cuando no tenía colegio, y me acuerdo un día, cuando yo tenía 9 años, veía a los pibes de la misma edad que yo, todos con mocos, y le preguntaba a mi mamá por qué yo no tenía. Ella me explicaba: ‘Vos tenés una mamá que te está limpiando todo el tiempo’. ¿Cómo de golpe en pequeñas acciones está la presencia, o no, en la crianza, en esta diferencia de que yo tenía una mamá presente, que me estaba cuidando y hacía la diferencia? Solo con un gesto, ocuparse de limpiar un moco.

¿Cómo te preparaste para este personaje? Estás solo en escena con una mesa como escenografía.

Solo en escena, pero muy acompañado por la iluminación de Ricardo Sica, la escenografía de Agustín Garbelloto y la música original de Agustín Lumerman. Y después me di cuenta de que los espectadores son grandes compañeros de la escena. Yo busco vínculo y relación con cada uno de los presentes, y se establece un tiempo único en cada función según lo que va sucediendo.

¿Sos consciente de que vas a acercar a un montón de público que no es teatrero, acá en Mendoza, a ver teatro? Solamente por vos, porque sos un personaje que vende.

Sí, no sé si vendo, pero sí sé que soy una persona conocida por el cine, por la televisión, de alguna manera esto yo lo vengo transitando hace muchos años. En agosto, voy a estar cumpliendo 36 años en este oficio, desde los 11 años que actúo, sobre todo en teatro independiente, y lo sigo haciendo.

En la época de Graduados, uno de los programas más vistos de la tele, yo hacía Macbeth en el San Martín, haciendo de Macduff, y mucha gente fue por primera vez al San Martín, por primera vez vio Shakespeare porque fueron a ver al pibe de la tele. Eso despierta interés, vocación, y conocer otro tipo de teatro, que por ahí no es el teatro ya predigerido.

Creo que el público de verdad no sale como entró, entonces de alguna manera cumple con esta función que tiene el teatro, que también es entretenimiento.

Mendoza tiene una movida muy fuerte de teatro y de mucha formación, y de mucha gente que viene sosteniendo grupos en otra escala, como es el teatro independiente.

¿Cómo queda tu psique después de esta obra? Porque estás haciendo además El Beso, que es completamente diferente.

Bueno, eso es el oficio y la formación. Es un privilegio poder vivir de lo que me gusta, de lo que me formé, y poder transitar distintos géneros.

No te voy a negar que es una obra muy intensa y que me atraviesa por completo, pero después está el sabor de la tarea cumplida.

¿Cuál es la situación actual del teatro argentino y del cine, que está un poco parado?

Es un momento muy particular. Con respecto al cine, está muy parado, como bien decís, el INCAA todavía no activó, recién hace unos días se formaron de nuevo los comités, y eso hasta que tenga funcionamiento y se vuelva a dar… Creo que recién tendremos películas para el año que viene con el INCAA presente. Pero de alguna manera, el teatro siempre resiste, y el cine independiente también, la autogestión. Muerde es un proyecto de autogestión.

A mí me va bien, porque soy un tipo que, por sobre todas las cosas, soy un gestor de mis proyectos, y a su vez también soy convocado para proyectos comerciales y demás, pero en un momento como este, de tanta crisis en todos los ámbitos, poder estar activo y con trabajo, lo que a mí me gusta, es un privilegio, pero también lo es porque yo me lo busco, porque le pongo el cuerpo, porque salgo, porque cargo la escenografía en mi auto, y me voy por los pueblos, las ciudades a hacerlo, hay que hacer el movimiento.

Obviamente, necesitamos un Estado presente para apoyar la cultura y todo lo que tiene que ver con las industrias en nuestro país. Sobre todo, si hablamos del Instituto de Cine o del Instituto de Teatro, para la actividad en el resto del país es clave. Hay salas que se sostienen gracias al INCAA y el INT.

Para agendar

MUERDE
Unipersonal con Luciano Cáceres

Función:
 sábado 3 de agosto, a las 20.

Lugar: Teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz).

Entradas: Entradaweb.com.ar y boletería del teatro, de lunes a viernes de 9 a 15 horas.