Juan Cucchiarelli.

Juan Emilio Cucchiarelli, pianista, compositor y arreglador mendocino, ha transitado por diversos géneros musicales a lo largo de su carrera. Su trabajo en arreglos sinfónicos lo llevó a colaborar con Ciro y los Persas, hasta que, de manera inesperada, fue convocado para integrar la histórica reunión de Los Piojos.

“Junto a Joaquín Guevara, mi socio en arreglos orquestales, tuvimos la oportunidad de trabajar con Andrés (Ciro Martínez) en el disco sinfónico Sueños, donde reversionamos canciones de Los Piojos y de Ciro y los Persas con la Orquesta Filarmónica de Mendoza”, explicó Cucchiarelli. 

En ese proyecto se presentó en distintos puntos del país, permitiéndole al músico entablar un vínculo profesional y personal con Martínez. “En el último show que hicimos en Uruguay, Andrés me invitó formalmente a tocar en la vuelta de Los Piojos“, recordó. Y agregó: “Sabía que se hablaba mucho de eso, pero fue una gran sorpresa. Cuando me preguntó si estaba listo, le respondí: ‘Nací listo para esto'”.

En una entrevista con El Sol, el pianista destacó sus experiencias en diferentes géneros musicales, la adrenalina de tocar ante multitudes, su proceso creativo y composicional, y dio su visión sobre la escena musical mendocina. También compartió sus influencias musicales y sus proyectos futuros, incluyendo un posible álbum de jazz lofi.

¿Se siente la misma adrenalina al tocar en una sala para un público reducido que en un estadio repleto?

Siempre me pregunté si había diferencia entre tocar para 55.000 personas o para 20. Y la hay. No por la cantidad de gente, sino por el desafío técnico de un escenario tan grande, con los músicos a mucha distancia unos de otros. Además, el público piojoso es increíble: cantan para entrar al estadio, cantan durante todo el show y se van cantando.

¿Con qué género te sentís más a gusto?

He tratado de hacer todo lo que he podido porque en la música he sido muy curioso siempre. Primero con el estudio de la música clásica, después con el rock y el jazz, que fue lo que más me atrapó desde chico. Hoy estoy en una etapa rockera, algo que nunca imaginé. Me gusta y estoy enfocado en el proyecto de Los Piojos, perfeccionando mi trabajo.

Juan Cucchiarelli.

¿Qué podemos encontrar en tu lista de Spotify?

Tengo todos los temas de Los Piojos porque, cuando me convocaron, tuve que sacarme cincuenta y pico de canciones en tres semanas. Pero mi lista de Spotify siempre incluye a Joey Calderazzo, Bill Evans, Bud Powell y los monstruos del jazz. 

Por estos días, estoy escuchando a Chuck Leavell, que es el pianista de los Rolling Stones, y tiene discos solistas que no conocía y me encantan. También bandas mendocinas que amo: Bruno Pinto, Los Gauchitos y Pasado Verde.

Ciro y otros músicos han destacado los arreglos que hacés con Joaquín Guevara. ¿Qué los hace diferentes?

Pienso que nuestros arreglos tienen más frescura. Con Joaquín estamos en constante investigación, compartimos referencias de arregladores, compositores y discos sinfónicos. Al principio, nuestros arreglos eran una porquería.

Creo que cuando Ciro escuchó por primera vez la orquesta tocando uno de sus temas, encontró un carácter más sofisticado en su música.

Hasta hace un tiempo, los músicos mendocinos debían emigrar para ser escuchados. Hoy, una nueva generación elige quedarse, pero tocan en todos lados. ¿Qué cambió en los últimos años?

Durante muchos años no había otra opción que irse a Buenos Aires. Pero el avance tecnológico, de la comunicación actual, sumado al valor de los pibes de quedarse acá, ha generado un contagio, en el buen sentido. Actualmente, vemos una escena mendocina, que antes no existía, lamentablemente.

Hablás de escena mendocina, pero uno siente que hay pocos lugares para tocar, salvo en las grandes salas. ¿Cómo ves ese panorama?

Hay pocos lugares donde hacer música original. Los grandes teatros maravillosos de Mendoza siempre van a estar, pero es verdad que faltan espacios de mediana cantidad de audiencia, donde las bandas puedan ir avanzando de a 500 personas a 700 y crear un avance paulatino de audiencia. 

¿Tenés tiempo, con esta serie de recitales, para sentarte al piano y componer?

Es algo que no lo puedo frenar, por más que quiera. Me levanto a la mañana, me tomo un café y me siento en el piano, a veces tres horas o quince minutos. Siempre estoy creando algo, algunas cosas inservibles y otras cosas que tienen algún poder, algo que me gusta, y las guardo. 

Estoy muy arraigado desde chiquito a ese tipo de trabajo, de sentarme, a improvisar, a tocar, sin nada. En ocasiones, estudio una música particular, o saco algún solo de alguien que me gusta o alguna vuelta armónica que me interesa, y ahí aparece el compositor para mí, porque es innegable que está, está dando vueltas.  

Aunque hoy el tiempo no me sobra como para abocarme específicamente a componer, creo que este año voy a poder presentar algo de lo que tengo guardado en la cabeza. Estoy enroscado con hacer algo jazz lofi, que es como jazz actual, pero con groove. 

¿Qué se viene? ¿Hay esperanzas para una fecha de Los Piojos en Mendoza?

Primero, cuatro días de ensayo y luego nos instalamos en La Plata para hacer dos estadios. Después, unas vacaciones hasta el Cosquín Rock.

En cuanto a Mendoza, me encantaría, pero no hay nada programado. Creo que la gira de Los Piojos terminará en julio con un show que anunció Andrés en el último concierto. Mientras tanto, voy a seguir con mi música. Tengo una oferta interesante, pero prefiero guardarla por ahora… A ver si sale todo bien.