Portada del libro.

El viernes 11 de abril, en la Biblioteca Pública General San Martín, desde las 20, la escritora y polifacética artista mendocina Evangelina Mayol presenta su nuevo libro, En Azules (LEO Libros). La acompañarán el editor Alejandro Frias y Gustavo Murúa con su música. La entrada es libre y gratuita.

Se trata de una colección de quince relatos en la que la escritora se aparta de las propuestas para público infantil y presenta situaciones que ponen a los personajes y a los lectores ante tensiones que llevan a indagar mucho más allá de los hechos.

“La autora, con su alto temperamento, traduce diversas realidades con personajes que logran salir de su ahogo, mientras que otros sucumben y otros quedan a la deriva, ya que ‘cuando el corazón se rompe, no hay parche que pueda sostener cada pedazo en su lugar‘”, señala Miriam Armentano desde el prólogo de En Azules, citando al final la frase que da inicio a “Faltantes”, uno de los cuentos del libro.

A partir de situaciones cotidianas y desde la óptica de personajes que nos son familiares, Evangelina Mayol pone en cuestión las relaciones cotidianas para sumergir al lector en un análisis de la condición humana.

Armentano subraya el lenguaje franco y la mirada certera de Evangelina, quien: “Recorre distintas geografías, se adentra en el campo mendocino, en el espíritu azul de Coyoacán, en el trágico camino de Papagayos y en la excitación urbana”.

Sobre la autora

Evangelina Mayol es periodista, gestora cultural, actriz y titiritera, siguiendo una trayectoria siempre dedicada al arte y la literatura. En el 2024 publicó el libro de literatura para las infancias De porotos, plantas y bichos, y participó en las antologías Letras del Bicentenario de la Revolución de Mayo (2010); ¡Basta! Cien mujeres contra la violencia de género (2013) y Colillas(2024).

También se ha desempeñado como dramaturga y guionista. Ha dirigido obras de teatro y de títeres, además de audiovisuales. Ha participado en guiones de Vendimia y de la Bendición de los Frutos.

“Faltantes”, uno de los relatos de “En Azules”

Cuando el corazón se rompe, no hay parche que pueda sostener cada pedazo en su lugar. Tenés que avanzar con mucho cuidado para que no se escuche el tintineo de las piezas chocando entre sí. Y no es solamente eso. Como las partes quedan sueltas cual rompecabezas, es preciso deslizarse con mucha sutileza para que no se caigan las que aún se conservan.
Me pasó una vez que, en una de esas tantas idas y venidas, un Zonda me sorprendió en plena calle. Asustada, tomé carrera para protegerme de las ramas, latas, papeles, bolsas, señoras, señores, niños que pasaban volando. En ese correteo perdí otra parte. Recién en casa advertí el faltante, pero para ese entonces el viento se lo habría entregado a alguien más, seguramente. Lo lamentable es que se trata de piezas únicas y solo encajan perfectamente en una persona. Vaya a saber si quien lo encontró no terminó haciendo un posavasos con un festón de crochet o un cartelito para la cucha del perro.
Tuve que aprender entonces a manejarme con más cuidado, no fuera a ser cosa que lo perdiera el resto. Y la verdad es que salir a comprarlas es muy complicado, te termina costando un ojo de la cara, y dicen quienes las adquirieron completas en el mercado que nunca funcionan igual que las originales. Distinto es si solo se pierde una parte, hay que seguir moviéndose sigilosamente y esperar a que vuelva a crecer el faltante, pero a veces eso no sucede. Solo con suerte y mucha determinación, de a poco se vuelve a armar. Casi sin darnos cuenta recobra su forma de fábrica. A veces pasa que con los cambios meteorológicos duele, como en el caso de los juanetes. Vuelve a doler ahí, justo donde ya ni hay cicatriz. Debe ser que la fisura queda invisible hacia afuera pero por dentro las punzadas nos indican el lugar exacto donde ocurrió el accidente. Sube como una molestia aguda desde el estómago al pecho con un sabor amargo y metálico en la boca. Cuando eso pasa es recomendable hacerse una bolita, acurrucarse debajo de un puñado de abrazos, abrir las compuertas y dejar salir, entre suspiro y suspiro, el humedal que llevamos dentro. El dolor pausadamente desaparece y se recobra el bombeo cotidiano. Vuelven entonces las ganas de creer que todo es posible, que el amor es un barco que se mueve hacia puertos seguros donde lo reciben miradas con brillos renovados. La calma se ofrece como un premio consuelo y nadamos por esos mares hasta que el próximo temporal, sin anunciarse, descarga otro rayo en nuestro pecho y empezamos de nuevo a caminar despacio, para no dejar partes sueltas por los caminos.

Para agendar

Presentación del libro “En Azules” de Evangelina Mayol

Fecha: viernes 11 de abril.

Lugar: en la Biblioteca Pública General San Martín.

Hora: desde las 20.

Entrada libre y gratuita.