La muestra “Ceci n’est pas Ceci. Retratos, autorretratos y otros divertimentos pictóricos” se inaugura el jueves 4 de setiembre a las 20 en Aristóbula Casa de Arte (Aristóbulo del Valle 332, Ciudad). Se trata de 25 obras del artista Jorge Zubiria que podrán visitarse hasta el 3 de octubre.
La entrada es libre y gratuita, con cupo limitado, por lo que se requiere confirmar asistencia al 261 663 1964. Acompaña la apertura de la muestra Bodega Casarena.
El artista relató a El Sol que los cuadros que componen la muestra fueron gestados durante una estadía en Madrid hace un año, tras sufrir un accidente que le impidió movilizarse por un tiempo. La técnica mayoritariamente es acrílico sobre madera, con algunas pocas excepciones. También destacó la colaboración de Marcela Furlani en el montaje de la exposición.

Consultado acerca de las citas de grandes artistas que aparecen en su exposición, Jorge Zubiria comentó: “Yo me he dedicado a dar clases de Historia del Arte desde que volví de España, en el año 2011. Reconozco el legado de todo el arte occidental, desde el nacimiento hasta fines del siglo XX. Ese legado está, por así decirlo, a disposición de los artistas, entre comillas, postmodernos. Porque digamos que ese discurso, ese paradigma artístico, se cerró, por así decirlo, lo que se llama el fin del arte. Después hay otra cosa. El hecho de hacer un remedo, digamos, del cuadro antiguo, en una versión completamente distinta y simplificada y moderna, es justamente parte del juego. Entonces, efectivamente, es a partir de la reflexión de ese arte que ya pasó y pasando por lo lúdico, que llegan estas obras”.

En cuanto al título de la muestra y su vinculación con el famoso cuadro de René Magritte, Jorge aportó: “La vinculación con Magritte es por el famoso cuadro Ceci n’est pas un pipe (Esto no es una pipa). Jugando con la idea de la imagen y el concepto, la palabra, ¿no?, que, evidentemente, claro que no es una pipa, es una representación de la pipa. Bueno, lo que pasa es que mi muestra tiene algo lúdico y, entonces, a mí me pareció muy divertido. A mi pareja, Cecilia, le decimos Ceci. Entonces era para jugar, en realidad, habría que pronunciar en francés Ceci n’est pas Ceci. Pero al traducir también podés jugar con “esto no es esto”, “esto no es Cecilia”, “Cecilia no es esto” o “Cecilia no es Cecilia”.

Y continúo: “Es una exposición de retrato donde aparece ella muchas veces. Esto surge a raíz de un cuadrito que yo hice de ella en donde aparece con su flequillo, pero no tiene rostro. Uno lo mira y dice: bueno, es Cecilia, por eso yo le pongo “Ceci n’est pas Ceci”. Y entonces, a partir de ahí, todo ese juego me dio pie para esto y para la muestra”.

Otras de las piezas pictóricas de la muestra son también homenajes o citas de obras célebres de artistas, como la titulada “Mujer flamenca” que, como expresa Jorge, es un retrato de su compañera, Cecilia Carreras, basado en una la obra “Retrato de una mujer joven”, de Roger Van der Weyden. Del mismo modo, el autorretrato llamado “Par lui meme” se basa en la obra de El Greco “El caballero con la mano en el pecho”.
Palabras del artista sobre la muestra
Jorge Zubiria escribió un texto de bitácora que explica el nacimiento de esta exposición y comparte algunos detalles y reflexiones sobre el proceso creativo. Lo reproducimos a continuación:
Siendo mediados de abril de 2024, un fortuito e inesperado “accidente doméstico”, acaecido en Madrid, vino a transformarse en “causa eficiente” (Aristóteles dixit) de una larga serie de acontecimientos que, de manera directa e indirecta, condujeron a la muestra pictórica de la que estamos hablando. Ocurre muchas veces que nos vemos impelidos a movernos en direcciones que no estaban aparentemente en nuestra disposición o estado de ánimo. Sin embargo, sospecho que la cosa no es tan así y que, en el fondo, pareciera haber “algo latente” dentro nuestro, agazapado y auténtico, que está esperando ese “accidente o error” para librarse de las ataduras y cadenas que la propia vida y la costumbre nos imponen en demasía. Algo de esto es lo que he podido experimentar en esta ocasión. Mi imposibilidad de desarrollar las acostumbradas actividades, a causa del accidente antes citado, me fue empujando a retomar ideas y pensamientos que descubrí más presentes de lo que previamente hubiera sospechado.
El retrato, un género pictórico que de manera imperfecta y limitada pareciera querer ser remedo de un tempus fugit que siempre nos apremia y nos recuerda nuestra condición mortal, ha sido para mí motivo de interés y consideración desde mi juventud. Esto queda manifiesto al observar la cantidad y calidad de libros sobre el tema que descubro en mi biblioteca. El retrato y su desplegarse pictórico vino a ser eso “agazapado” de lo que hablaba antes y que encontró las condiciones necesarias para plasmarse en obra.
Ya puestos, consideré que no era mala idea, para mí, abordar el tema desde lo lúdico. Pintar tenía que ser juego. Nietzsche afirma: “La madurez del hombre consiste en haber reencontrado la seriedad con que jugaba cuando era niño”. Y así empezaron a transitar delante mío paradojas y situaciones que encajaban con aquello que me había propuesto: la suplantación, por ejemplo, cuando Cecilia, mi compañera, aparecía encarnando a la velazqueña Mariana de Austria o al Retrato de una mujer joven de Van der Weyden, como si, aprovechando un descuido del guarda del museo, se escondiese detrás del lienzo para la burla y el estupor de los visitantes.
Después apareció la tabla recortada, que permitía a la imagen, por un lado, pretender cierta corporalidad —un desasirse de lo bidimensional, como un primer paso hacia una imaginaria autonomía—, y por otro lado eliminar el fondo, escapar de la prisión ortogonal del lienzo, como si todo apuntara a reafirmar una identidad.
También está el guiño posmoderno, que, habiendo agotado el discurso que nació con el primer Renacimiento, encontró en ese legado un material inagotable para nuevas reflexiones. Así, el juego es a veces es más diáfano y otras más oscuro, pero siempre sostenido por el mismo espíritu.
Este trabajo se puede ver también de manera seria pero no solemne, haciendo del “oficio” un acto, si se quiere, amoroso. Esto último me ha deparado infinitas horas y momentos de la mayor plenitud, mucho más de lo que podría haber imaginado.

Para agendar
Inauguración de “Ceci n’est pas Ceci. Retratos, autorretratos y otros divertimentos pictóricos” de Jorge Zubiria
Fecha: jueves 4 de setiembre.
Hora: a las 20.
Lugar: en Aristóbula Casa de Arte (Aristóbulo del Valle 332, Ciudad)
Entrada libre y gratuita con confirmación de asistencia al 261 663 1964.
