Un hacker canadiense llamado Gary Bowser (sí, como la némesis de Mario) ha acordado pagar a la compañía 10 millones de dólares para resolver una demanda civil por piratería.

Bowser, que formaba parte del grupo de piratas informáticos de Switch Team Xecuter, fue acusado de formar parte de una “empresa cibercriminal que pirateaba las principales consolas de videojuegos”, como señala Eurogamer. Nintendo argumentó que Bowser violó los derechos de autor de la compañía.

La noticia del acuerdo surgió varias semanas después de que Bowser se declarara culpable de múltiples cargos federales de hackeo. En ese caso se le impuso una multa de 4,5 millones de dólares y se enfrenta a una pena de hasta 10 años de prisión. Bowser, que fue arrestado en República Dominicana en octubre de 2020 y deportado a Estados Unidos, admitió haber “desarrollado, fabricado, comercializado y vendido una variedad de dispositivos de elusión” que permitían a los usuarios correr diversas ROM en las consolas.