El senador Miguel Serralta es un tipo de pocas pulgas. Al menos, lo vimos enfurecido por un tema relacionado con su despacho en la Legislatura. Pasamos a explicar. Un día de la semana pasada al mediodía se lo escuchó al maipucino insultar y maltratar a un hombre que, suponemos, es del área de maestranza o intendencia de la Casa de las Leyes. El senador Serralta, de muy mal modo, le estaba recriminando el supuesto atraso en el revoque y posterior pintura de su oficina.
Pero parece que sus órdenes no se cumplieron. Y con insultos y a los gritos, en el edificio legislativo que da a calle Patricias, Serralta sobresaltó a los presentes, que no eran pocos.Una de las cosas que más lo enojó, por lo que vimos, es que a otros legisladores parece que sí se les pintó el despacho, pero a él no. A no calentarse,Miguel, que el año recién empieza.
