“Kafé”, así con K, como se lee, al igual que “keso de cerdo”.
Un vendedor se instaló en Boedo y Acceso Sur, Luján de Cuyo, estacionó su rastrojero y abrió la parte de atrás para vender a trabajadores de la zona.

No le va mal, pero que la Real Academia Española no lo detecte por la particular forma en la que publicitó sus productos.
¿La estrella? El sánguche de, atentos, “mondiola”. Una ricura.

