En los procesos judiciales, los cuartos intermedios son breves interrupciones solicitadas por alguna de las partes que lo integran, buscando analizar ciertas situaciones de un caso. En los juicio orales –como el que se está desarrollando en el Valle de Uco por el crimen de la empresaria Norma Carleti–, el juez es el que define la duración. Lo que llama la atención es que nunca se cumplen y pueden ser interminables. En ese debate, por ejemplo, el juez David Mangiafico pidió un cuarto intermedio de cinco minutos y se fijó la hora a la que tenían que retomar: sin embargo, ni el magistrado ni los fiscales ni los abogados lo cumplieron. Pasaron 20 minutos y recién volvieron a sentarse. Sucede en todos los juicios. Qué tedioso.