Imagen creada con inteligencia artificial

En un local de Guaymallén, donde la estética comparte espacio con percheros de ropa, una clienta habitual charlaba mientras elegía modelo. En confianza con la manicurista, le contó que su novio seguramente le iba a escribir porque pensaba regalársela por el aniversario.

Horas después, el chico le escribió a la manicurista y le explicó que le hablaba por la ropa que había visto su novia. En el mensaje, le pidió dos prendas iguales, pero en talles distintos y en bolsas separadas. Algo que, según comentaba la dueña del local, le llamó la atención, ya que durante alguna sesión de manicura la clienta le habría mencionado el nombre de la otra chica.

Esa situación la llevó a avisarle a su clienta sobre la compra de los dos productos. Cuando el regalo llegó, empezaron las preguntas y, con ellas, la certeza de que el otro regalo tenía otro destino. El aniversario quedó en segundo plano y la compra terminó diciendo más de lo que debía.