Desde hace semanas, la plazoleta Barraquero –ubicada en Brasil, San Martín y San Juan– es la habitación de dos personas en situación de calle. Todas las noches, dos hombres utilizan los juegos como cama, con un par de cartones y algunas frazadas. La cuestión es que al día siguiente hay mamás que llevan a los chicos a esos juegos y se encuentran con la basura. Lo ideal no es sólo que la Muni limpie –lo hace el placero de manera frecuente–, sino que ofrezca una alternativa a estos muchachos, porque viven la situación indeseable de no tener techo digno.