Se vienen tiempos de campaña electoral y es probable que las discusiones de política lleguen a todos los ámbitos. Como un avance, un carnicero de un supermercado de Godoy Cruz se entreveró con un cliente por las culpas y responsabilidades de quién había sido el peor vicepresidente. De un lado, uno señalaba que Julio Cobos ocupaba ese casillero, pero, de inmediato, el otro le respondía que no podía olvidarse de Amado Boudou, condenado por corrupción. Era un ida y vuelta, entre bife y bife, bajo la mirada de una clienta que esperaba su turno y la veía pasar como en aquellos partidos de Vilas y Clerc.