Las empresas de servicios públicos deben garantizar –hoy más que nunca por las facilidades tecnológicas y, sobre todo, por la pandemia– que los trámites online funcionen como corresponde. Pero no sucede así. Es el caso de Edemsa. Un jubilado reclamó sobre un aumento que le pareció desproporcionado: de $3.000 que pagaba se enfrentó con una boleta de $7.500. Cuando fue a la calle Belgrano a presentar su queja, le dijeron que fuera a la calle Entre Ríos, pero que primero sacara turno por internet. Entonces se encontró con otro problema: no podía sacar el turno online ya que nunca encuentra disponibles y así está con las dos últimas boletas. Llamó por teléfono y le recomendaron que el trámite “se lo haga la nieta”. Ah, el retirado percibe unos $15.000 por mes de haberes.
La odisea de un jubilado para reclamar ante Edemsa
