Un lector de El Sol realizó una compra al exterior, pagó con tarjeta y comenzó a esperar que el producto llegara al país. El paquete encargado hizo su trayecto por mar, arribó a la Aduana en Buenos Aires y de ahí vino hasta Mendoza. Ningún problema hasta ese punto.
El embudo comenzó en el Correo Argentino. Para retirar la encomienda le dieron turno recién para ¡tres meses! Un despropósito para estos tiempos de pandemia.