Un lector de El Sol tuvo un antojo camino a su trabajo y paró en una panadería céntrica para darse el gusto de comprarse una tortita raspada. Hizo la fila y, al momento de preguntar cuánto costaba, prácticamente, salió espantado del local. Lo cierto es que, precisamente, el valor de las harinas ha subido tanto en los últimos meses, sobre todo en marzo, que ha hecho que este hábito alimenticio sea cada vez más inalcanzable. ¿Quiere saber el precio de una típica tortita mendocina? Cincuenta pesos. Todavía le dura el susto.
El susto de un cliente en una panadería
