La inflación, las vacaciones y los precios accesibles que muchos mendocinos encontraron en Chile hicieron un cóctel perfecto para que las ventas en los comercios de la provincia disminuyeran. Según la Federación Económica de Mendoza (FEM), cayeron hasta un 6%. Y a esto se sumó que muchos locales decidieron suspender las ventas con tarjetas y/o ponerle un monto mínimo.
Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), los argentinos realizan al menos 100 millones de compras por mes con tarjetas de crédito y débito, pero “aun así hoy muchos comercios se niegan a aceptar esta modalidad de pago por la necesidad de tener el dinero en mano. Los comercios cobran a las 48 horas los pagos con débito y a los 18 días hábiles con crédito”.
Y advierte que a pesar del auge de programas como el Ahora 12, extendido hasta marzo, en los últimos meses muchos decidieron colgar los carteles de “sólo efectivo”, “monto mínimo para tarjetas: $ 100” y “tarjetas suspendidas”. Muchos turistas lo padecieron en la Costa Atlántica este verano y, ahora, comienza a hacerse notorio en Mendoza.
“El domingo fui a una conocida heladería en Las Heras y cuando pregunté si recibían tarjeta de débito me informaron que la compra mínima era de 100 pesos. Me extrañó porque voy bastante seguido, pero era la primera vez que compraba con débito ahí”, comentó Ángela Flores, una vecina de ese departamento.
Por su lado, Felicitas Manrique contó que recorrió el centro para adquirir un par de prendas y se encontró que en los lugares con precios más accesibles no aceptaban ningún tipo de tarjetas, mientras que en algunos otros las vendedoras le dijeron que “el precio de vidriera era de contado y el de débito era el de lista”. Casi un 10 por ciento más.
El vicepresidente del sector comercial de la CAME, Fabián Tarrío, manifestó a través de un comunicado emitido por esa cámara: “Con las devaluaciones, enseguida aparecen los carteles de sólo efectivo para poder comprar mercadería a precios de hoy y no de a diez días, cuando se cobran los consumos de las tarjetas. A su vez, no tener dinero en efectivo en tiempos de inflación hace que se desdibuje la función que cumple la tarjeta, que es muy práctica para quienes la usan”.
Desde la CAME promueven la implementación de los plásticos en los comercios, aunque existe una cierta renuencia a aceptar las tarjetas porque aseguran que aún siguen siendo caras para el comerciante. En este sentido, Maximiliano Gabrielli, gerente de la FEM, afirmó que Mendoza es una de las provincia con mayor carga impositiva para el comerciante y que sumado a los gastos fijos que tiene una tarjeta es entendible que muchos no quieran aceptarla, pero fue categórico: “No aceptar los plásticos es perder un cliente”.
Según expresó Tarrío, “nosotros no somos partidarios de cobrar de más con la tarjeta de crédito, pero es verdad que al PYME sobre todo se le hace más oneroso porque no tiene el dinero en la mano. Muchos tienen la posibilidad de hacerlo, están inscriptos, pero pretenden disponer, sobre todo los de temporada, del dinero en efectivo en lugar de a las 72 horas. Eso permite agilizar compras sobre todo en tiempos inflacionarios. Cuando hay estabilidad y no hay inflación generalmente desaparecen estas cosas”.
Tanto de la FEM como de la CAME consideraron importante que la gestión del presidente Mauricio Macri contemple una reforma fiscal que baje la carga impositiva ya que sería una manera de reducir la evasión y la no aceptación de las tarjetas.
Marcelo Marra, presidente de la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de Mendoza (Cecitys) sostuvo que la mayoría de los locales aceptan tarjetas “porque es el medio más usado” y ratificó que los costos son muy altos.
“Para el usuario pagar con débito o efectivo es lo mismo, pero para el comerciante, no. Con todo lo que te descuentan por una venta de 100 pesos (cargos fijos, Ingresos Brutos, IVA, impuesto al débito, entre otros ítems), no terminás cobrando nada. Y cuando la rentabilidad es baja, muchos prefieren perderse la venta en débito y esperar al cliente que viene con el efectivo”, dijo Marra y manifestó que puede ser difícil de entender “pero hay que verlo desde el lado del comerciante. A nadie le gusta perder una venta. La verdad que está mal no dar opciones en las formas de pago, pero quienes tienen menor rentabilidad están muy presionado con los impuestos”.
Para la CAME una reforma tributaria beneficiaría a las pymes que “están pagando los mismos impuestos que un hipermercado de bandera extranjera y por ende ofrecería un incentivo para la creación de más puestos de trabajo”.
Desde la Administración Tributaria Mendoza (ATM) confiaron que muchos comerciantes suelen optar por realizar ventas en efectivo porque suele ser una forma para evadir impuestos. Y confirmaron que todas las semanas realizan diferentes fiscalizaciones: en enero sobre el ítem de facturación se realizaron 504 controles. De los 69 controles realizados entre Capital, Godoy Cruz y Guaymallén, 27 incluyen actas de requerimiento y se labraron 8 actas por infracción por no emitir facturas, las mismas se realizaron en playas de estacionamiento, rotiserías y venta de bijouterie.
Y advirtieron que por ley (la 25.065) no se puede cobrar un recargo a un cliente que quiere abonar con débito y crédito. El precio debe ser el mismo que está exhibido para efectivo.
