Risako Kawai, con apenas 21 años se quedó con la medalla de oro en la lucha libre hasta los 63 kilogramos, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, y lo festejó “desquitándose” con su entrenador.

Cuando Kazuhito Sakae se acercó a celebrar con ella, le contestaron el abrazo con dos llaves que lo tumbaron sobre la lona.