Felipe Lucero tiene 41 años y su hijo fue detenido a principios de este mes por estar sospechado de ejecutar al novio de su prima el sábado 3 de este mes en el barrio San Martín de Ciudad. Este hombre también fue arrestado cuatro días después por una causa relacionada: amenazas contra sus propios familiares que viven en ese popular complejo.
Resulta que Lucero fue liberado a las pocas horas y el fiscal del caso, Gustavo Pirrello, le fijó algunas obligaciones para continuar en esa condición: una es no acercarse a la casa de sus parientes; otra, ir a firmar a la fiscalía cada 15 días.
Que el hombre esté libre y su hijo en la cárcel por asesinato genera preocupación en algunos investigadores, principalmente, en los policiales que custodian la zona. Entienden que podría volver a increpar a las víctimas o, inclusive, intentar tomar represalia contra ellos por la situación que atraviesa su hijo.
Una guerra entre parientes terminó con la muerte de Cristian Alejandro Castro. Este joven de 20 años fue acribillado de ocho balazos. El sospechoso del crimen, Leandro el Nano Lucero (23) –hijo de Felipe–, llegó hasta esa popular barriada de Ciudad y se dirigió a la casa de una tía, Betiana Oviedo, las familias de ambos están enfrentadas desde hace tiempo.
Allí, le pidió a la mujer hablar con uno de sus yernos, con quien tiene un problema personal. Ella le contestó que no estaba y él salió ofuscado. Minutos después, volvió armado y comenzó a amenazar a su tía con violencia.
En el lugar estaba Castro, pareja de la otra hija de Oviedo. En el momento en que Lucero apuntó su arma hacía el cuerpo de la mujer, su yerno se interpuso entre ambos para calmar la situación. Pero provocó la ira del agresor, que vació su cargador contra él, terminando con su vida. “Se la llevó de arriba”, señaló una fuente allegada al caso.
Lucero cayó detenido minutos después, pero no tenía el arma homicida. Sin embargo, el fiscal Pirrello lo imputó y a la jornada siguiente fue trasladado al penal.
Tras tomar declaraciones, se constató que el padre del autor del crimen, Felipe Lucero (41), había amenazado con un arma a sus familiares, por lo que también fue imputado.
El hombre quedó en libertad horas después. A pesar de las medidas que tomó la Justicia, los efectivos del barrio San Martín están alerta por la posibilidad de un nuevo enfrentamiento.
La familia Oviedo teme que después del encierro de el Nano y la imputación de su progenitor, los Lucero busquen venganza y continúen con la pelea familiar que ya se llevó la vida de alguien que no estaba involucrado.
Esto, porque los Lucero tienen base en el barrio Sargento Cabral de Las Heras, ubicado hacia el norte del barrio San Martín. Es decir, las familias no están lejos unas de otras, ya que los complejos están divididos sólo por otro barrio, el Aeroparque.
Por último, en la fiscalía siguen rastrillando para intentar dar con una de las pruebas determinantes de la causa: la pistola calibre 9 milímetros utilizada para dar muerte a Castro. El arma no ha sido hallada, a pesar de los allanamientos.
