Hace poco más de 11 años que Flavio Heriberto Piottante (39) y Analía Estrella Libedinsky (31) fueron hallados asesinados tras un cruento ataque en un consultorio de Barcala 484 de Ciudad. El psicólogo fue asesinado a tiros y su paciente, ahorcada. Ambos también fueron golpeados con vehemencia. La escena estaba repleta de sangre, y los cuerpos llevaban 12 horas sin vida. Quienes trabajaron el 12 de julio del 2006 en el lugar jamas podrán olvidarla. El doble crimen fue uno de los más impactantes que vivió la provincia en los últimos años. Y lo sigue siendo.
El principal sospechoso, Mauricio Suárez (43), continúa prófugo. El hombre era la ex pareja de Andrea Troncoso, quien era novia del psicólogo en ese momento. Las antenas de celular lo colocaron en las inmediaciones del lugar, y, la huella de una zapatilla similar a las que usaba depositó las miradas judiciales y policiales sobre él. La investigación pasó por tres fiscales, se realizaron numerosos rastrillajes, seguimientos y allanamientos, pero nunca se logró encontrarlo.

Hace un tiempo, la pesquisa se reactivó a manos de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos. Incluso, la magistrada ordenó realizar hace poco tiempo una inspección en el domicilio donde se perpetró el crimen, en busca de nuevos indicios.
Esta medida no había trascendido hasta este miércoles. Debido a esto, las madres de Piottante y de Libedinsky, Beatriz Llin (77) y Nelly Witkowsky (74), respectivamente, recibieron a El Sol en sus hogares y contaron que no bajan los brazos en su lucha para que atrapen al sospechoso, a pesar del paso del tiempo.
En el lugar
Llin estuvo presente mientras se hacía la medida judicial y en una charla contó sus expectativas frente a la nueva investigación liderada por Ríos. “Espero que Dios lo ayude”, dijo al ser consultada sobre cómo se sentiría en caso de que el sospechosos fuera detenido.
La mujer, que vive a escasos metros del lugar donde mataron a su hijo, no pudo evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas al hablar de Flavio. “Uno se acostumbra al dolor, no queda otra. Por suerte soy creyente y Dios me ayudó mucho”, aseguró.

Si bien se mostró esperanzada y depositó toda su confianza en la fiscal Ríos, a quien describió como “una persona maravillosa”, dio a entender que si el caso se resuelve, las cosas no cambiarán para ella. “No se qué tipo de justicia se puede hacer después de tanto tiempo”, comentó.
En tanto, a la hora de opinar sobre el hombre buscado por el homicidio, Mauricio Suárez, dijo con recato: “Yo no tengo el juicio ni soy quién para condenarlo, pero en todo este tiempo sin aparecer…”, dejando entrever que el hecho de que se haya dado a la fuga aumentó las sospechas. “Al parecer tuvo recursos para escapar, y, este país tiene una frontera muy grande que lo permite”, sentenció.

Asimismo, Witkowsky, la madre de Libedinsky, también habló con este diario y dejó sus sensaciones respecto del hecho en el que perdió a su hija y el nuevo proceso que encara la Justicia. “Hace 11 años no nos podemos reponer, no podemos volver al lugar que teníamos en la vida”, aseguró. Sin embargo, se mostró “muy contenta” por reanudación de la pesquisa.
“Faltaba poco tiempo para que prescribiera la causa, nadie quería investigar, nadie quería ayudar, pero ahora tenemos un poco de esperanza”, confesó.

Por otro lado, cada vez que mencionaba a Suárez, no lo llamaba por su nombre, casi como si tratara de evitar decirlo. Nelly casi no opinó sobre el prófugo pero dijo que “Dios lo juzgará”.
Ante la posibilidad de que el caso algún día sea resuelto, la mujer explicó que no sentiría paz ni tranquilidad. “No es lo que busco, sólo quiero que se haga justicia y que ningún caso quede impune”, finalizó.
