Enzo Marchan (19), uno de los hermanos que fue detenido por el crimen de Franco Alexander Sosa Pizarro (23), ocurrido el martes 5 en el barrio Parque Sur de Godoy Cruz, recuperó la libertad luego de que autoridades de la escuela donde trabaja aseguraran que se encontraba en el establecimiento al momento del hecho de sangre. Pese a esto seguirá ligado al expediente, que está a cargo de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos.
Por su parte, su hermano Nicolás (22) continúa tras las rejas mientras los pesquisas intensifican la búsqueda del señalado coautor del homicidio, Matías “Maldito” Cortez (22).
Lo salvó ir a la escuela
Enzo y Nicolás Marchan, dos hermanos con domicilio en el Parque Sur que son cercanos a la barra brava de Gimnasia de Mendoza, fueron los primeros detenidos por el episodio en el que Sosa terminó muerto con dos balazos. Las capturas se produjeron pocas horas después del asesinato e, incluso, cerca de la escena.
Esto se debió a que testigos y familiares de la víctima señalaron a los Marchan como los posibles autores de los disparos. La descripción de la moto en la que se movilizaban coincidía con la que utilizaba uno de ellos, así como también la dirección hacia donde se fugaron –el oeste– los señalados autores. Dijeron que se dirigían hacia el lugar donde está el domicilio de los hermano, explicaron fuentes judiciales.
Con autorización del juzgado interviniente, se realizó la medida judicial en la propiedad de la manzana 14 unas tres horas después de que Sosa perdiera la vida.
Durante el procedimiento, cinco personas fueron aprehendidas. Dos eran los hermanos buscados, mientras que los tres restantes eran familiares y un amigo de los Marchan, que quedaron en libertad con el paso de las horas ya que poco tenían que ver con el hecho fatal.
Al día siguiente, Enzo y Nicolás fueron imputados por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y pasaron al penal por decisión del fiscal Carlos Torres, que se encontraba subrogando a Ríos.
Con el pasar de los días se fueron sumando pruebas y testimonios al expediente, entre ellas, hubo una serie de declaraciones que permitieron que el menor de los Marchan se viera beneficiado. Es que algunos directivos de la Escuela 4-072 Federico García Lorca, ubicada en el mismo barrio, se presentaron ante la fiscal Ríos y aseguraron que, minutos antes de las 15 del martes 5, cuando Sosa fue asesinado, Enzo estaba trabajando en el establecimiento.
Esto, sumado a que no existían pruebas contundentes que lo involucraran en el ataque armado, provocó que la Justicia le diera la libertad al joven.
“El Maldito”, en la mira
Antes de que Enzo Marchan volviera a las calles y quedara prácticamente libre de sospechas, un nombre más se sumó a la causa. Se trataba de Matías Cortez, conocido como el “Maldito”. Algunos testigos lo marcaron como uno de los sujetos que iban a bordo de la moto y que dispararon contra Sosa.

El sujeto también reside en la zona y es allegado a Nicolás Marchan desde hace tiempo, pese a su rivalidad futbolera (Cortez es fanático de Independiente Rivadavia).
Los pesquisas creen que el ataque lo motivó una bronca entre barrios o un ajuste de cuentas por drogas.
El hecho
Sosa Pizarro, oriundo del barrio Villa Jovita, había salido de la cárcel el 28 de junio tras cumplir una condena por un robo agravado. El ex convicto solía frecuentar el barrio Parque Sur ya que allí reside su novia.
La chica vive en el monoblock 12, ubicado en una esquina de calle Lautaro y avenida Las Tipas. Sosa estaba afuera de la casa de su pareja el martes 5, minutos antes de las 15, cuando fue abordado por dos individuos en una motocicleta quienes, sin dirigirle palabra, comenzaron a dispararle. Ante el ataque, la víctima corrió para protegerse detrás de una pared, en el edificio.
Sin embargo, dos balas le dieron en la nunca y el pecho. Minutos después, un vecino lo halló tendido en el piso, desangrándose.
El hombre llamó a la línea de emergencias 911 para alertar a las autoridades sobre la situación.
Al cabo de algunos minutos, personal policial arribó a la escena y cargó al herido en una patrulla para llevarlo al nosocomio más cercano –el Hospital Lencinas– pero llegó sin vida.
