Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió este miércoles que su vicepresidente, JD Vance, tiene razón al vincular la guerra contra Irán con la derrota republicana en las elecciones legislativas, aunque defendió su decisión de intervenir en el conflicto y descartó cualquier cambio de rumbo.

Trump respondió ante periodistas en el sitio donde se construye el salón de baile de la Casa Blanca, horas después de que Vance publicara un extenso mensaje en redes sociales en el que atribuyó las pérdidas del Partido Republicano a la guerra. Consultado sobre ese mensaje, el mandatario no dudó en darle la razón: “Creo que es mayormente cierto porque subió un poco el precio de la gasolina a corto plazo”, afirmó.

Según precisó, no fue el conflicto en sí lo que generó rechazo entre los votantes, sino su efecto inmediato en los precios de los combustibles. Esa suba temporal, explicó, fue lo que realmente afectó el ánimo del electorado, más allá de la decisión militar de fondo.

En su publicación, Vance había sido contundente: “La razón real por la que perdimos es obvia para casi todos”, señaló, y apuntó directamente a la guerra en Irán. El vicepresidente lanzó además un desafío a quienes respaldaron la intervención: “Si quieren argumentar que valió la pena, que perder el Senado por los próximos seis años valió la pena, entonces háganlo. Argumenten que fue un costo que valía la pena pagar. De acuerdo o en desacuerdo, eso al menos es honesto”.

Trump recogió el guante. Al ser consultado de manera directa sobre si la guerra valió la pena, respondió: “Sí lo creo. Sí. O sea, bueno, no tienes otra opción”. Y aseguró que, de tener que decidir otra vez, actuaría igual: “Si tuviera que volver a hacerlo, tendría que volver a hacerlo porque a largo plazo es la única respuesta. No se le puede permitir a Irán tener un arma nuclear”.

El presidente también fue consultado sobre si tenía arrepentimientos por cómo cerró la campaña. Su respuesta fue negativa: “Si yo hubiera estado en la boleta, habríamos ganado”, sostuvo. Explicó que el problema no estuvo en su estrategia personal, sino en la imposibilidad de trasladar el entusiasmo de sus actos hacia los candidatos republicanos que sí figuraban en las boletas. “Fue un amor tremendo, fue bastante increíble”, dijo sobre la recepción en sus mítines, aunque reconoció que ese respaldo no se tradujo en votos para el resto del partido.

Trump defendió, además, su decisión de dar un discurso en el estanque reflectante del Lincoln Memorial la víspera de las elecciones, un acto que muchos interpretaron como un cierre de campaña desconectado de las preocupaciones del electorado. El mandatario aseguró que no estaba pensado como un discurso electoral, sino como una suerte de “corte de cinta” inaugural.

Sobre su futura relación con el Congreso, ahora bajo control demócrata, se mostró ambiguo. “Probablemente me lleve bien con los demócratas a menos que quieran ser destructivos”, señaló, y remarcó que cuenta con “el poder de veto”. La noche anterior, en una entrevista con The Times, había dicho que esperaba poder trabajar con la oposición, aunque poco después publicó en redes una imagen con la palabra “VETO”, un gesto que contrastó con el tono conciliador de sus declaraciones públicas.