Las tormentas y las inundaciones comenzaron a sentirse con fuerza en los precios de las frutas y verduras que se comercializan en Mendoza. La papa y la cebolla registraron fuertes aumentos, mientras que productos como la calabaza, el pimiento rojo, el tomate, los zapallitos y las berenjenas también sufrieron importantes subas. 

El impacto ya se reflejó tanto en los valores mayoristas como en las verdulerías. A la incidencia del mal tiempo se suma el cierre de los ciclos productivos locales y la necesidad de traer mercadería de otras zonas del país, algunas de ellas también afectadas por las precipitaciones.

Omar Carrasco, titular de la Unión Frutihortícola Argentina, explicó que varios factores confluyeron para provocar los incrementos. “Tenemos varias mercaderías que han aumentado muchísimo, porque se han juntado varios factores. Por ejemplo, terminaba la época de producción de acá y se empieza a traer de afuera”, señaló.

El dirigente también vinculó las dificultades con las tormentas asociadas al fenómeno de El Niño y advirtió que las lluvias afectan la producción y la disponibilidad de mercadería. No obstante, indicó que algunos productos comenzaron a mostrar señales de recuperación ante la previsión de jornadas con menos precipitaciones.

Los productos que más aumentaron

Uno de los incrementos más notorios se observa en la papa. Rodolfo Masso, encargado de distintos locales del Mercado Cooperativo de Guaymallén, detalló que la bolsa pasó de costar entre $9.000 y $10.000 a ubicarse entre $20.000 y $30.000, según el tipo de producto.

La suba impacta en toda la cadena comercial y puede trasladarse a otras variedades de papa, incluso cuando proceden de distintas zonas productoras. En las verdulerías, el kilo ya puede alcanzar los $3.000, de acuerdo con los valores relevados por los comerciantes.

La calabaza también registró un salto considerable. Según Masso, la bolsa llegó a los $60.000 durante la última semana, cuando su precio habitual no superaba los $20.000. En el mostrador, el kilo puede llegar a los $6.000.

La cebolla se sumó a la lista de productos con fuertes aumentos y su precio minorista también puede alcanzar los $3.000 por kilo. La diferencia es significativa respecto de semanas anteriores, cuando se conseguían dos kilos por unos $3.000.

El pimiento rojo es otro de los ejemplos de la volatilidad de los precios. Carrasco señaló que, dos semanas atrás, el cajón se comercializaba entre $35.000 y $40.000, pero llegó a costar $115.000 pocos días después. Masso, por su parte, indicó que en el mercado mayorista el cajón pasó de $80.000 a $100.000 en un corto período.

En cuanto al tomate, los comerciantes también registraron nuevos incrementos. Masso precisó que el cajón pasó de $25.000 a $35.000 en apenas un día, en un contexto de lluvias que afectan las zonas productoras del Litoral. En las verdulerías, el kilo de tomate perita ronda los $3.500.

Menos mercadería y peor calidad

Los comerciantes advierten que el problema no se limita al aumento de los precios. La humedad y las lluvias persistentes pueden deteriorar productos perecederos, complicar las tareas de cosecha y dificultar el traslado de la mercadería desde las fincas hasta los mercados.

Marcelo Astudillo, vendedor del Mercado Cooperativo de Guaymallén, sostuvo que la actividad depende directamente de las condiciones climáticas y que las consecuencias ya se perciben en distintos rubros.

“Hay cosas que subieron al 100%. Va a ser un año complicadísimo, porque las mercaderías van a estar en falta. Te imaginás que sacar del campo hoy es imposible”, afirmó.

Astudillo alertó, además, sobre el efecto de la humedad en la calidad de los productos. Al tratarse de alimentos perecederos, las dificultades para cosechar, almacenar y transportar la producción pueden provocar pérdidas y reducir la cantidad disponible para la venta.

El comerciante también señaló que la oferta de frutas de carozo está muy comprometida por la combinación de heladas tardías y lluvias intensas. Aunque puede llegar algo de mercadería, anticipó que no habrá el volumen habitual y que esa escasez podría sostener los precios en niveles elevados.

¿Qué pasa con los precios si continúan las lluvias?

La evolución de los valores dependerá, en buena medida, de cuánto duren las precipitaciones y de la capacidad de recuperación de las zonas productoras. Si el tiempo mejora, algunos productos podrían recuperar parte de la oferta y moderar sus precios. Sin embargo, los daños en los cultivos y las dificultades logísticas pueden prolongar los efectos incluso después de que disminuyan las lluvias.

Carrasco indicó que algunas verduras, como los zapallitos italianos, las berenjenas, los choclos y los pimientos verdes, registraron fuertes aumentos, aunque aseguró que ciertos valores comenzaron a bajar. También mencionó que los cítricos se mantienen relativamente estables y que la banana, que había aumentado semanas atrás, actualmente presenta un precio más favorable.

El titular de la Unión Frutihortícola Argentina agregó que los valores elevados también condicionan las compras de los consumidores. Ante la pérdida de poder adquisitivo, muchas familias reducen las cantidades o reemplazan productos que se encarecieron.

En ese escenario, Carrasco remarcó la importancia de sostener la actividad de los productores para evitar que abandonen determinados cultivos por falta de rentabilidad. Como ejemplo, mencionó a los chacareros que tradicionalmente producen papa y que podrían optar por no volver a sembrarla si los resultados económicos no compensan los costos y los riesgos.

La preocupación del sector es que una caída de la producción no se resuelva de inmediato cuando mejoren las condiciones climáticas. Si los productores modifican sus decisiones de siembra y la oferta disminuye, la recuperación de los precios puede demorar más tiempo.

Las carnes también están expuestas

Las consecuencias de las sequías y las inundaciones también pueden alcanzar a la carne vacuna, el pollo y el cerdo, aunque su evolución depende de factores diferentes a los que inciden directamente en las frutas y verduras.

En la ganadería vacuna, la falta de agua puede reducir la disponibilidad de pasturas y obligar a los productores a invertir más en alimentación. En el extremo opuesto, las inundaciones pueden afectar los campos, complicar el traslado de los animales y encarecer la logística.

En la producción avícola y porcina, uno de los factores relevantes es el costo de los alimentos balanceados, elaborados principalmente con materias primas como el maíz y la soja. Si los fenómenos climáticos perjudican las cosechas o dificultan el transporte, pueden aumentar los costos de producción.