La interminable búsqueda entre Netflix, Prime Video, Disney+, HBO Max y otras plataformas de streaming puede terminar muchas veces de la misma manera: después de varios minutos de recorrer títulos, el usuario apaga la pantalla sin haber elegido qué ver. Para recuperar una experiencia que parecía perdida, dos hermanos británicos crearon BingeBrowse, un videoclub virtual en 3D que permite recorrer estanterías y elegir películas como en los antiguos locales de alquiler.

Oliver y Patrick Evans son gemelos, ingenieros de software, viven en Londres y comparten una afición por el cine. El proyecto comenzó como un experimento inspirado en la experiencia de recorrer un videoclub y terminó convirtiéndose en una plataforma que reúne los catálogos de distintos servicios de streaming.

La propuesta funciona directamente desde el navegador. El usuario selecciona las plataformas que tiene contratadas y BingeBrowse organiza sus contenidos en las estanterías de un videoclub virtual. Se puede caminar por los pasillos, acercarse a las carátulas y seleccionar una película para conocer su información, leer la sinopsis y acceder al servicio donde está disponible.

La plataforma utiliza datos de TMDB para determinar qué títulos están disponibles en cada región. De esta manera, las estanterías se adaptan al catálogo local de los servicios seleccionados. También permite conectar bibliotecas personales mediante servicios como Plex, Jellyfin y Emby.

El objetivo de sus creadores es recuperar una forma de descubrir películas diferente a la que proponen las actuales interfaces de streaming. En lugar de depender exclusivamente de filas de recomendaciones y algoritmos, la experiencia busca que el usuario encuentre algo de manera casual mientras recorre las estanterías.

La lógica intenta reproducir justamente aquello que caracterizaba a los videoclubes: entrar sin saber exactamente qué se quería alquilar, recorrer los pasillos, mirar las tapas de las películas y terminar encontrando un título que no estaba entre los planes iniciales.

BingeBrowse también incorpora herramientas para facilitar la elección. Los títulos están organizados por categorías y, a partir de una película seleccionada, el sistema puede mostrar otras opciones relacionadas. También cuenta con funciones de búsqueda y listas guardadas.

El proyecto tuvo además un cambio de nombre inesperado. Originalmente se llamaba BingeBuster, una combinación de “binge” —maratón de contenidos— y Blockbuster. Sin embargo, los abogados de la histórica cadena de videoclubes enviaron un requerimiento a los creadores por el uso del nombre. Los hermanos cambiaron entonces la identidad del proyecto y pasaron a llamarlo BingeBrowse.

La plataforma se mantiene gratuita y con publicidad. Sus creadores desarrollaron el proyecto inicialmente como un trabajo paralelo, durante las tardes y los fines de semana.

La propuesta recupera así una experiencia asociada a una época anterior del consumo audiovisual, pero aplicada a un escenario completamente diferente: ya no hay que salir de casa ni alquilar una película. Ahora alcanza con entrar a un videoclub que existe solamente en la pantalla y caminar entre sus estanterías hasta encontrar algo para ver.