Hubo un tiempo en que deslizar el dedo a la izquierda o a la derecha parecía la solución para encontrar el amor (o al menos una buena conversación). Sin embargo, el agotamiento digital, los chats interminables que no llegan a nada y el famoso “dejar en visto” abrieron paso a un fenómeno que crece en todo el país y que ya pisa fuerte en Mendoza: los eventos de socialización presencial.
Cansados de la frialdad de la pantalla, el “ghosting” y los perfiles falsos de las aplicaciones de citas, cada vez más mendocinos buscan experiencias reales. Charlas, catas sensoriales de vinos, tardes de café y algoritmos para armar mesas de amigos lideran una movida donde lo importante es conectar cara a cara.
Menos pantallas, más miradas reales y cero presiones. De eso se trata esta nueva ola de encuentros pensados para ampliar el círculo social, hacer amigos o, por qué no, dejar que surja el flechazo de manera natural.
Aquí te dejamos cuatro propuestas que están redefiniendo las tardes y las noches de salidas en la provincia y la región.
Descorchar conexiones, entre vinos de autor y buena parrilla
Ideada por las mendocinas Marilyn García y Carolina Fernández, Vino tu Like propone pasar al choque de copas real. Diseñado para grupos 14 personas (7 hombres y 7 mujeres de entre 30 y 50 años), el evento combina cata de vinos, una buena parrilla y networking romántico.
Lejos de la formalidad de una cita rápida tradicional, sus creadoras utilizan dinámicas y juegos sensoriales junto a los vinos poco convencionales de 13Cles Vinos de Autor para aflojar tensiones. “Los participantes son personas que ya pasaron por las apps, tuvieron citas desastrosas y están agotadas de perfiles falsos o aburridos. Acá no venís a conseguir pareja, venís a descorchar conexiones verdaderas y a divertirte“, explican sus creadoras.

Tinder Nights: romper el hielo de a dos (y en minutos)
Esta propuesta, que llega a Mendoza de la mano de Eventando, toma el dinamismo de las citas rápidas, pero con un formato cuidado y divertido. Con un cupo equitativo de aproximadamente 22 participantes por edición, la experiencia combina minicharlas grupales y dinámicas individuales guiadas de 5 a 7 minutos para romper el hielo sin momentos incómodos.
Para asegurar que sean agradables para todos, los encuentros se dividen en rangos etarios específicos en diferentes horarios (por ejemplo, de 25 a 39 años y de 40 a 54 años). La entrada general incluye una bebida a elección para arrancar la noche relajados.
El antídoto contra el “tenemos que juntarnos”
¿Cuántas veces dijeron en tu grupo de amigos “tenemos que juntarnos” y el plan quedó en la nada entre agendas apretadas y excusas? Copas & Conversas nace para romper con esa inercia y ofrecer un espacio relajado donde compartir experiencias, hablar de la vida y disfrutar de un buen café o un trago, sin etiquetas ni expectativas románticas obligatorias.
La premisa es clara: menos pantallas, más presencia; menos “visto”, más conversaciones reales. Un entorno ideal para salir de la rutina, reflexionar sobre cómo nos vinculamos hoy y conocer gente nueva con la que quizás nunca te habrías cruzado en el día a día.

El algoritmo que une mesas reales
Para quienes quieren ir sobre seguro a la hora de armar grupo, Vinito y Amigos aplica la tecnología al servicio del encuentro físico. Antes del evento, los asistentes completan un cuestionario sobre su personalidad e intereses. Luego, un algoritmo procesa las respuestas y agrupa a 6 o 7 personas compatibles por edad, valores y aficiones, manteniendo además un balance de géneros.
La cita es en un bar o restaurante, donde el grupo comparte mesa, comida y copas. Además, podés ir con un amigo/a y elegir si querés sentarte en su misma mesa o aventurarte en una diferente. Aunque está orientado mayormente a personas de entre 25 a 50 años, la propuesta es abierta y tiene un costo accesible.
El veredicto: volver a mirarnos a los ojos
Ya sea a través del maridaje, una buena taza de café, dinámicas guiadas o coincidencias de personalidad, la tendencia es innegable: la gente quiere volver a encontrarse en persona.
En un mundo hiperconectado, pero a menudo solitario, Mendoza demuestra que la mejor red social sigue siendo una buena mesa servida, una copa en la mano y una charla cara a cara.
