Foto: Prensa Gobierno de Mendoza.

Con un emotivo mensaje publicado en sus redes sociales, Lionel Andrés Messi confirmó lo que nadie quería escuchar: su retiro definitivo de la Selección argentina. “Queda poco y se van cerrando etapas y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo más para dar”, expresó el capitán en su carta de despedida, cerrando un ciclo dorado de dos décadas.

Ante el impacto, la memoria futbolera de la provincia viaja inevitablemente diez años atrás, al invierno de 2016, cuando Mendoza se convirtió en el escenario afectivo que le devolvió al rosarino la ilusión de vestir la camiseta albiceleste.

La noche que Mendoza le devolvió la sonrisa tras la desilusión

En juniode 2016, tras caer por penales ante Chile en la final de la Copa América Centenario en Estados Unidos -la tercera final consecutiva perdida tras el Mundial 2014 y la Copa América 2015-, un Messi frustrado y abatido soltó la frase que congeló al país: “Se terminó para mí la Selección”.

Sin embargo, el desamor duró poco. Tras la llegada de Edgardo Bauza a la conducción técnica y el clamor popular de todo un país, el rosarino dio marcha atrás a su decisión casi dos meses después. Y el lugar elegido para su ansiado reencuentro con la hinchada argentina fue el Estadio Malvinas Argentinas.

El 1 de septiembre de 2016, en el marco de la séptima fecha de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de Rusia 2018, la Selección argentina recibió a Uruguay en Mendoza. Con un estadio repleto y entregado a su figura, Messi no solo fue titular y capitán, sino que convirtió el gol del triunfo 1 a 0 con un remate que se desvió en José María Giménez al cierre del primer tiempo. Fue la noche del “operativo retorno”, donde el público mendocino le regaló una ovación inolvidable que marcó el reinicio de su camino hacia la gloria eterna que llegaría años más tarde con la Scaloneta.

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El antecedente de 2012: otro baile ante la Celeste en el Parque

El paso de Leo por suelo mendocino frente al clásico rival rioplatense ya registraba un antecedente. El 12 de octubre de 2012, bajo la conducción técnica de Alejandro Sabella y en el camino hacia el Mundial de Brasil 2014, Argentina brindó un verdadero espectáculo en el Malvinas Argentinas al golear 3 a 0 a Uruguay.

En aquella velada recordada, Messi tuvo una actuación brillante: anotó un doblete (uno de ellos de tiro libre, pasando la pelota por debajo de la barrera) y participó en la jugada del tanto de Sergio “Kun” Agüero.

Hoy, con la confirmación de su adiós definitivo tras haber ganado absolutamente todo -Copa América, Finalissima y el Mundial de Qatar-, Mendoza guardará para siempre en su historia el privilegio de haber sido la tierra que vio brillar al astro rosarino y, sobre todo, el lugar que le devolvió la fe para seguir escribiendo las páginas más gloriosas del fútbol argentino.

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