El joven condenado.

La detención de una de las presuntas proveedoras de Celeste Elizabeth Genero Quiroga reactivó en los últimos días una investigación que desde hace más de un año busca reconstruir el funcionamiento de una organización dedicada al narcomenudeo en el oeste de Godoy Cruz y otros sectores del Gran Mendoza.

En esa estructura apareció un personaje cuya historia sobresale incluso entre el resto de los acusados: Dante Alexis Navarro Martínez, conocido como Alito o Peloncho, pareja de la hija mayor de la llamada Gorda Celeste y señalado por los investigadores como uno de los vendedores de droga del grupo.

La trayectoria judicial de Navarro Martínez sumó un capítulo insólito cuando ya estaba tras las rejas. Mientras esperaba el avance de la causa por narcotráfico, fue descubierto con 26 envoltorios de marihuana ocultos en el interior de su cuerpo después de regresar a su pabellón tras recibir visitas familiares en el Complejo Penitenciario Federal VI de Luján. Ese episodio derivó en una nueva investigación y una reciente condena que agravó su situación procesal.

Alito había sido detenido en febrero del año pasado durante los allanamientos que desarticularon la estructura encabezada por Genero Quiroga. Los efectivos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) irrumpieron en la casa que compartía con Camila Jazmín Genero, la hija mayor de la señalada jefa narco, en el barrio Puesta del Sol.

Alito y Camila, la hija de Genero.

Allí secuestraron 119 envoltorios de cocaína, marihuana fraccionada, casi 200.000 pesos en efectivo, cuatro teléfonos celulares y cámaras de seguridad que luego fueron incorporadas a la causa.

También encontraron fajos de billetes con restos de cocaína, elementos que reforzaron la sospecha de que el inmueble funcionaba como uno de los puntos de venta de la organización, los llamados quiosquitos.

Esa pesquisa también alcanzó a otros integrantes del círculo íntimo de la Gorda Celeste. Fueron detenidos familiares directos, entre ellos hermanos y allegados, mientras que su pareja, Andrés Alexis Alcaraz Sosa, alias Fachi, fue allanado en el penal de San Felipe, donde ya cumplía una condena por otros delitos.

Para los investigadores, la organización mantenía una estructura familiar con distintos roles para sostener la comercialización de estupefacientes entre el Campo Papa, Vertientes del Pedemonte y otros sectores de la zona metropolitana.

Celeste Genero.

Meses después de esas capturas ocurrió el episodio que volvió a colocar a Navarro Martínez en el centro de la escena. El 9 de enero de este año, tras recibir la visita de su madre, sus hermanas y una hija, fue sometido al control de rutina mediante un body scanner antes de regresar a su celda.

El estudio detectó una imagen incompatible con la anatomía humana y las autoridades ordenaron su traslado primero al hospital del penal y luego al Hospital Central. Allí recibió medicación y permaneció bajo observación hasta que comenzó a expulsar los paquetes que llevaba ocultos.

En total expulsó 26 envoltorios de nylon que contenían 25,6 gramos de marihuana. La pericia realizada por Gendarmería Nacional confirmó el contenido de la sustancia y, durante el acuerdo pleno celebrado ante la Justicia federal hace pocos días, el propio imputado reconoció que la droga le pertenecía, lo que permitió cerrar el expediente mediante un juicio abreviado.

La jueza federal María Paula Marisi homologó ese acuerdo entre la defensa y el Ministerio Público y lo condenó a un año de prisión efectiva por tenencia simple de estupefacientes.

Sin embargo, la sanción no quedó allí. Como Navarro Martínez registraba una condena condicional dictada por amenazas agravadas con arma de fuego y portación ilegal de arma, esa pena fue revocada y unificada con la nueva, quedando condenado a la única de dos años y dos meses de prisión de cumplimiento efectivo.

La historia de Alito volvió a cobrar relevancia mientras la Justicia profundiza la investigación sobre el circuito de abastecimiento de la organización de la Gorda Celeste, quien tiene pena unificada de ocho años de cárcel desde octubre del año pasado.

En ese contexto fue detenida recientemente Felisa Paola Guillén, una mujer con antecedentes por narcotráfico -fue condenada en Salta- a quien los investigadores ubican como una de las proveedoras de la estructura, tal como reveló El Sol.

Ese avance reactivó el interés sobre cada uno de los integrantes del grupo y dejó nuevamente bajo la lupa a uno de sus presuntos vendedores, más porque se iniciaron causas por lavado de dinero.